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La Legua de Zarcero prepara fiestas

Publicado por eloccidente En enero - 31 - 2012

Como ya es tradicional, del 20 al 26 de febrero la comunidad de la Legua, en Zarcero, prepara sus fiestas patronales.

Para esta ocasión, el comité de finanzas de esa localidad tiene previsto realizar diversas actividades culturales, religiosas y recreativas, así como la exposición de artesanía, y hasta la venta de productos orgánicos producidos por sus vecinos.

Al cumplirse un año más de la fiesta patronal de la Legua, desde ya rendimos un homenaje a los valientes hombres y mujeres que tomaron la decisión de dejar sus lugares de origen para formar esta preciosa comunidad.

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LOS PIONEROS CELEBRARON HACIENDO ESTALLAR UNA BOMBA

Publicado por eloccidente En enero - 31 - 2012

EL PRIMER FESTEJO DE LA FUNDACIÓN DE SAN RAMÓN

Fernando González Vásquez

Para el mes de noviembre del año 1843, ya se habían establecido 40 familias en las cabeceras del Río Grande. Dispuestas a formar un nuevo poblado en lo que hoy es el centro de San Ramón, solicitaron mediante un escrito al gobierno, la dotación de dos leguas de terrenos, entonces baldíos, para dicho propósito. El 19 de enero del año siguiente, el entonces jefe de estado José María Alfaro Zamora, mediante decreto, donó a los vecinos una legua cuadrada que se mandó dividir en cuatro partes iguales: para población, labores, pastos y ejidos.

Según lo dejó consignado Arturo Moncada Gamboa, en su breve Historia de San Ramón (1917): “Con objeto de esta determinación, se celebró una fiesta entre los vecinos. La fiesta tenía que venir como una consecuencia natural, pues se trataba de festejar un acontecimiento tan notable entre ellos, y además, determinar sin dejar de comprenderlo, la parte de territorio en que debía levantarse lo que constituye la ciudad actual. Estos señores se reunieron junto con los vecinos en un lugar apropiado y reventaron una bomba que se ha hecho famosa, pues todavía en nuestros tiempos los hombres que nos quedan recuerdan con cariño aquella fiesta sencilla y jamás olvidan la entonación estruendosa que tuvo, cuyos ecos se perdieron para siempre en la lejanía de este hermoso, fértil y atractivo valle. Fue una esas fiestas espontáneas, nacida al calor del entusiasmo desprovisto de toda preocupación social, que engendró el goce más bien sentido en el corazón de aquellos hombres sinceros, y que ha sido motivo para que después otros mantengan en su memoria imperecederos, este conjunto de recuerdos bellos y felices. Una vez realizada la fiesta, se procedió a determinar el campo en que  debía hacerse el cuadrante. Como todavía estaba el lugar lleno de montaña, se llamó a los vecinos ante la autoridad, para que cada uno por su cuenta se encargara de hacer el desmonte de su respectivo terreno.”

Cabe imaginar que en aquellos días una bomba o bombeta, posiblemente parecida a las llamadas “de turno”, representaría un verdadero lujo entre los haberes de los pioneros, cuyas prioridades fueron sus enseres domésticos, herramientas y animales de crianza. Probablemente fuera traída de Heredia o Alajuela con un objetivo muy especial: celebrar la fundación de un nuevo poblado costarricense, San Ramón Nonato, localizado al oeste del Valle Central en la extensa región denominada “Los Palmares”, en razón de la abundancia de palmas o palmeras.

Acerca del festejo realizado -hace ya 168 años- en dicha ocasión, Trino Echavarría Campos en su Historia y Geografía del Cantón de San Ramón (1966), también se refirió a los acontecimientos en el siguiente relato:
“En aquella época San Ramón tenía 100 pobladores apenas. Se elevaba ya la ermita donde hoy se encuentra el colegio Patriarca San José; ermita esta de techo pajizo y de tabiques formados por los troncos que en el amanecer de San Ramón se cortaban de los árboles en las cercanías. Un día de tantos Diego Gamboa, Sixto Ugalde, Ascención Mora y José Paniagua, cortaron dos árboles que amarrados a un bejuco formaron una cruz para señalar el sitio en el cual se colocaría la capilla que iría a reponer el rancho pajizo que se había construido malamente hacía varios años. Al saber los lugareños que el Presidente (Jefe de Estado) Alfaro por decreto del 19 de enero de 1844 ya había dado el terreno para la nueva población, hubo fiestas en todas partes. Uno de ellos reventó una bomba que espantó a los mozotillos y calandrias refugiadas en los árboles cercanos. Hubo música en todas partes con guitarras y mandolinas y esa noche, se efectuó una fiesta en casa de Sunción Ruiz. Se habló nuevamente de la ermita y los aldeanos comisionaron a don Ramón Rodríguez Solórzano para que marchara a San José a pedir a la Curia el permiso necesario. La solicitud fue aprobada y para que se hiciera cargo de la dirección y cuidado de la obra fue nombrado don José de la Luz López quien trajo algunos carpinteros para que le ayudaran.”

Don Trino además, logró recoger importantes testimonios y anécdotas de ancianos fundadores de San Ramón o de sus descendientes; así por ejemplo, escribió: “Nos contaba don José Mercedes González que a fin de lograr que gentes de otros lugares se vinieran para la naciente población, se cogían algunas matas de frijoles que se llevaban hasta Alajuela y colocándolas sobre una vara al son de música bullanguera se le daba  vuelta al parque para hacer la propaganda. Así fue posible que otras familias viajando a través de las enormes selvas de la época llegaran hasta San Ramón… Cuenta don Apolinar Carvajal Rodríguez que estando él donde ahora se encuentra el parque haciendo una especie de cabaña para que se alojara su familia y mientras estaba en su trabajo, la cerda que traía se comió la olla de maíz cocido que había dejado en las raíces de un cedro. Nos contaba también que todavía recuerda la quebrada que saliendo del parque continuaba hacia el sur, pasando la avenida Julián Volio para ir a caer a las cien varas de la escuela y en quebrada Gata. En la esquina este del parque, donde en 1965 está el Banco Nacional de San Ramón, la familia de don Ramón Rodríguez cortó la maraña y allí se edificó una cabaña rústica sirviendo como asientos los árboles recién cortados (Testimonio de las señoritas González que así lo oyeron de sus antecesores). Como no había cementerio, en esos primeros tiempos se acostumbraba colocar los cadáveres entre dos tablas que groseramente eran adelgazadas con cuchillos y luego el muerto era metido entre ambas láminas y amarrado para llevarlo hasta Atenas, en donde sí había panteón, a enterrar. Así lo oyó de sus abuelos la señora de don Gerardo Artavia que es descendiente de fundadores de este pueblo. ”

Con estas breves referencias, que pretenden mantener viva la memoria histórica de la comunidad, queremos rendir un pequeño homenaje a la ciudad de San Ramón en el 168 aniversario de su nacimiento como poblado y en particular al tesón y trabajo de sus fundadores y pioneros.

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Alegorías en el vuelo

Publicado por eloccidente En diciembre - 15 - 2011

Un nuevo libro con el nombre “Alegorías en el vuelo” es el trabajo que nos presentan los poetas Trino Barrantes y Candelario Reyes. La idea de los escritores es hacer una lectura desde la poesía, a favor de la ecología.

El libro se presentó el  viernes 2 de diciembre, en el Museo Regional de San Ramón-Sede de Occidente y se colocará posteriormente para su venta, en las principales librerías de San Ramón: LA EUREKA, ATENEA,  EL MERCADITO Y  GILBERTH ALVARADO, también en las oficinas del SEG, en la Sede de Occidente y en la Tienda de la Universidad.

En el prólogo la Máster Marisol Patiño, dice lo siguiente:

“Pájaro asido a su fuga.

Aire tatuado por un ausente.

Reloj que late conmigo

para que nunca despierte”

Alejandra Pizarnik.

En estos días las estrellas se han alineado de tal forma que por conspiración cósmica se han producido encuentros maravillosos e inesperados.  Y no cualquier tipo de encuentros, sino aquellos que se producen a partir de la poesía. Uno de estos encuentros fue el recital de poesía llevado a cabo en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica, organizado en el marco del último festival de  poesía internacional. En este espacio poético, lugar donde todo confluye y todo es posible, me encontré con Trino. En este recital también escuché por primera vez a Candelario. Unos días después de este encuentro estos dos maravillosos poetas compartieron conmigo sus poemas y me pidieron prologar este libro.

Con la intención de empezar este prólogo con un epígrafe, releí varios poemas de mis poetas favoritos.  Fue difícil elegir uno de estos. Me encontré con la agradable sorpresa de que todas y todos ellos habían escrito versos que se referían a los pájaros. Pareciera que para las y los poetas es ineludible referirse a estas maravillosas aves. Quizá porque las y los poetas al igual que las aves están constantemente desplazándose o migrando de un lugar a otro, no pueden permanecer en un mismo sitio, salvo para anidar. Las y los poetas como los  quetzales no podrían vivir ni cinco minutos en una jaula. ¡Morirían! Quizá por eso los sabios  mayas escogieron a esta mágica ave como su ave sagrada.  Qué sería de las y los poetas sin el don de alcanzar la libertad de los versos, sin este don que sustituye la carencia de alas.

La poesía nos reúne, nos convoca, nos aproxima, nos invita a volar, pero,  ¿cómo  presentar un libro de poesía si apenas conozco a  sus autores? Lo pienso bien y creo que la poesía también es una invitación a dejarnos conocer a través de los versos. Así que intento leer a través de los ojos de Trino y me encuentro con estos versos que como un código  autobiográfico  nos deja ver más allá de lo evidente: En cosas de pájaros/ mis ojos son un charco de alivio,/ ciénagas de cariño/ donde crecen los yerbajos,/ la hiedra y los hipocampos./ En las ramas de mi bosque/ se retienen las prisas del asombro/.

Los pájaros sobre los que Trino se inspira representan caminos pero también extravíos: mis pájaros son ilusión de caminos/ trayectos irreverentes/ donde transita el silencio/de las brújulas,/ donde una gaviota es capaz/de dibujar el semáforo/de la memoria/ y los cuyeos con su disfraz/ de noches y de lunas/ nos roban el camino del regreso.

Candelario por su parte  nos devela las pistas del vuelo de las aves que lo habitan y nos dice: su vuelo es una corriente silvestre de la seducción/, una parcela favorable a la emoción de los contemplativos/y demencial en la codicia de los depredadores.

Este libro es una invitación a abrazar entre verso y verso a nuestra Pachamama, a  nuestra Abya Yala, con todo lo que hay dentro: aves, poetas, cascadas, carcajadas, candelitas de luz en la oscuridad,  el dulce trino de la utopía, hipocampos, galápagos, sinsontes.

Parafraseando a  Neruda, podría decir sobre estos poemas que tienen el sortilegio de lo que ha sido creado entre las cosas naturales, es poesía del pueblo que tiene ese sello de lo que debe vivir a la intemperie, soportando la lluvia, el sol, el viento (Prólogos de Pablo Neruda, 2000:107).

Debo decir que Trino y Candelario se encontraron en un mismo viaje, aún sin pretenderlo, o más bien debería decir se encontraron en un mismo vuelo, en la misma búsqueda insaciable por ese espacio habitado por los versos. Juntos son dos alas, como diría mi cantautor favorito “se vuela siempre en par”.

Estos dos poetas se encontraron en una conspiración cómplice para hacerle cosquillas con una pluma de quetzal a nuestra Latinoamericamada. Convocan al pueblo maya, inca, azteca, a todos los pueblos originarios para descolonizar la utopía y para encontrarnos allí, como dice Candelario, en: “el punto exacto/ donde detiene su velocidad la luz/ y levita el clandestino orden de la naturaleza./  Todos y todas estamos convocados a reencontrarnos en ese espacio donde todo se transforma, donde todo es posible y donde el cuido de todo lo creado por nuestra Madre Tierra es un salvoconducto para  reconciliarnos con la vida.

Estos poemas, además, son una provocación para expandir nuestras alas para volar lejos de nuestras pequeñas muertes cotidianas, aún a riesgo de caer en nuestros propios abismos; una invitación a volar teniendo como única brújula nuestros deseos impostergables, o más bien nuestros deseos irremediables que se desprenden del simple placer de deleitarse con la poesía.  Sin más preámbulos dejémonos seducir por estos versos-alas, que no son más que expresiones de resistencia contra la fuerza de la gravedad del tedio y el desánimo.

Creo firmemente que cuidar la levedad y la libertad de quienes habitan la tierra son otras formas posibles de resistencia y de transgresión frente a un sistema depredador.

 

 

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Los tres pilares de una sociedad exitosa

Publicado por eloccidente En abril - 1 - 2011

club-de-amicentro-de-cultura-socialLOS TRES PILARES DE UNA SOCIEDAD EXITOSA
Paul Brenes Cambronero

El día de año nuevo, en el año 1900, los ramonenses celebraron el primer día del último año del siglo XIX, con un acontecimiento que vendría a aportar un elemento excepcional en la cohesión social de San Ramón y que tendría una trascendencia innegable durante todo el siglo XX. Ese día un grupo de jóvenes se reunieron y fundaron el Club de Amigos.
Años después, el 31 de agosto de 1926, en un acto de similar importancia, y ante la supuesta connotación elitista, que el primer club mantenía hasta la fecha, otro grupo de ilustres ramonenses se reunió en el Teatro Lisímaco Chavarría, fundándose, tras largos años de intentos, el Centro de Cultura Social, o Club Obrero, como se le llamó allá por 1914, cuando empezó a intentarse su formación.
Con estos dos acontecimientos, la sociedad ramonense construyó los instrumentos que le permitirían una organización social ejemplar y que se constituirían, -ambos clubes- en el tercer pilar de la sociedad.
En efecto, San Ramón transitó por el siglo XX en un seguro vehículo de tres ruedas, con el cual sorteó con éxito cuanto reto se le presentó durante todos esos años. El hogar, la institución educativa y el club, fueron entonces esos tres pilares que soportaron el peso de la sociedad ramonense.
En nuestra casa, los padres sabían de nuestras actuaciones en la escuela o en el colegio y lo mismo sucedía, cuando asistíamos al club. Había una efectiva comunicación entre el hogar, la escuela y el club, y los ganadores éramos los jóvenes.

Para los que tuvimos la oportunidad de conocer al club, como una institución clave, es fácil recordar cómo era que en esos años los jóvenes nos formábamos bajo un simple pero efectivo esquema social, en donde éramos educados con los mismos valores en nuestras casas, en la escuela y también cuando permanecíamos en los clubes.

Antes de 1977, las mujeres no ingresaban a los bares, -cantinas, como se les llamaba- sino que su lugar de vida social era el club. El lenguaje cotidiano estaba cargado de esas vivencias: ¿Fuiste al Club?; nos vemos en el Club; ¿viste que hay baile en el club este domingo?, las madres decían a sus hijos y a sus hijas: si vas a salir, solamente si es al club. Todas estas eran frases que se escuchaban en todo momento. Los jóvenes no concebíamos la vida social sin que estuviera de por medio la figura del club social.
En los clubes se tomaban las decisiones transcendentales para San Ramón, pues en un noche cualquiera, en el Club de Amigos, -para citar un ejemplo- estaban allí reunidos los regidores municipales, los diputados del cantón y en tiempos de don Chico Orlich, hasta el presidente de la república. Allí surgió la idea de asfaltar las calles del centro, o de instalar la primera central automática de teléfonos y muchas otras cosas históricas sucedieron en ambos clubes. Sin duda alguna, fueron las dos instituciones ramonenses de mayor importancia política, económica y social, durante el siglo XX.
Lamentablemente es un momento dado, se perdió el norte y se nos vino encima un cambio impredecible hace apenas 40 años.
En 1973-74, la Junta Directiva del Club de Amigos decidió que había que construir un nuevo edificio acorde con la grandeza de la institución, la idea parece buena, aun a casi cuarenta años después, pero la verdad es que indirectamente se gestó una serie de cambios que muchos lamentamos en el San Ramón de hoy en día.
Una institución como el Club de Amigos, con un significado histórico impresionante, se puso en manos de un arquitecto foráneo que no tenía la menor idea de lo que se estaba poniendo en su poder. Recuerdo verlo una noche, de pie en la entrada al club, presenciando el movimiento de la gente dentro del local y va resultando que con una hora que estuvo allí, de testigo de esa noche, creyó que había captado el espíritu acuñado por miles de ramonenses en largas décadas de interacción social. Así nació ese edificio y así se fue a pique esa gran institución.
Oscar Nienmeyer, el principal y más célebre de los arquitectos que diseñaron Brasilia, en la espesa selva brasileña, cuya fama es reconocida en todo el mundo, dijo una vez: “Denme al matrimonio más unido y yo lo divorcio con el diseño de su casa”.
Así, ese edificio, ostentoso, bien hecho y aparentemente funcional, fue construido con un mensaje implícito para la sociedad ramonense, que a partir de su fundación empezó a divorciarse de su principal ente social.
Como decíamos al principio, primero nació un club, pero luego la necesidad, -y también la competencia- dio lugar al nacimiento del otro. Durante 50 años, ese “pique amistoso” permitió a los clubes superarse y crecer aceleradamente.
Con el declive del Club de Amigos, hoy reducido a la mínima expresión, lamentablemente se vio afectado el centro de Cultura Social. Construido el edificio actual del Club de Amigos, podemos documentar sobre el surgimiento de los modernos bares ramonenses en donde ingresan indistintamente hombres y mujeres, cosa que nos parece normal, pero que era impensable en aquellos días.
El Centro de Cultura Social, a partir de 1954, cuando llegó a la presidencia el visionario Arnulfo Carmona Benavides, apostó al crecimiento y construyeron entonces el moderno edificio que sostuvieron hasta finales de los 80′s.
Con Arnulfo Carmona el CCS inició una era de crecimiento vertiginoso, convirtiéndose en el centro social de mayor afluencia.
Lamentablemente la falta de competencia, surgida a partir de 1975, golpeó lenta pero efectivamente a esta institución, la que llegó a vivir una verdadera crisis a finales de los 90′s y a principios de este siglo XXI.
Afortunadamente, la fuerza con que se desarrolló el centro de Cultura Social, a partir de 1954, lo llevó a acumular un rico patrimonio, el cual, aunado a un grupo de soñadores que se sacrifican por su club, al que aman profundamente, ha permitido que este sobreviva.
Algunos años han sido mejores, otros no tan buenos, pero lo importante es que tiene el potencial para continuar adelante y existe la decisión de continuar con el proyecto que cumplirá 85 años el próximo 31 de agosto.
El Centro de Cultura Social pareciera ser la institución que está en capacidad de asumir el liderazgo en la conducción de la vida social ramonense y da algunas señales positivas en este sentido. Esperemos a que todo salga acorde con estos deseos y con el trabajo que desde allí se plantea cada día. Fuerza para seguir, sabiduría para saber por dónde, esos son los dos ingredientes necesarios.

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Tres decretos de la fundación de San Ramón

Publicado por eloccidente En abril - 1 - 2011

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Tres decretos de la fundación de San Ramón
Prof. Aranaldo Acosta

El pasado miércoles 19 de enero, celebró San Ramón, 167 años de su fundación. Hecho trascendental en la historia de nuestro querido cantón, que las generaciones actuales deben valorar a la luz de los acontecimientos que se dieron en una época ya lejana. Por eso considero necesario acudir a los hechos históricos y así conocer como, gradualmente, de ser un incipiente rancherío de tablas labradas y techos de palma, convertirse en lo que hoy día es: uno de los más importantes cantones de nuestro país. Comencemos por trasladarnos a épocas, en las que estas tierras eran selvas impenetrables, regadas por impetuosos ríos; una variada flora y fauna, conformaban estas tierras paradisiacas. Pero siempre habrá hombres y mujeres valientes y con una visión del futuro muy firme. Hombres y mujeres que, abriendo “picadas” en las montañas, vadeando ríos, provenientes de Alajuela y San Antonio de Belén, fueron los primeros que se instalaron en lo que se conoció como la Villa de Palmares. En ese lugar se dedicaron a la agricultura, en especial el tabaco, ya que sus tierras son especiales para este cultivo. Con grandes limitaciones, se fue conformando un grupo de casas, cuyos vecinos compartían lo poco que tenían. Y es que precisamente, esas personas que habitaban la villa de Palmares fueron los que hicieron posible la fundación de San Ramón de los Palmares, así llamada por la cantidad de palmas que cubrían éstas tierras. Cuáles razones tuvieron estas personas, ya instaladas en esas tierras, para abandonarlas y trasladarse a vivir, en forma definitiva, a lo que pasados los años, sería nuestro cantón ? Hay una fundamental: el tabaco, que constituía el principal cultivo, era monopolio del Estado, por lo que su siembra y comercialización era un delito y la ley lo prohibía. José Antonio Alvarez, un vecino, por razones que nunca se han aclarado, los denunció ante el señor Presidente de la República, en ese entonces, don José María Alfaro Zamora, ilustre hijo de Alajuela. Hombre visionario, con un concepto claro de la necesidad de civilizar y abrir nuevas tierras, para la expansión de la población, lejos de castigar a los fugitivos, que al huir, se instalaron muy cerca de lo que hoy es la ciudad de San Ramón, más bien colaboró con ellos, al donarles una “legua” cuadrada, de terrenos del Estado, la que mandó dividir en cuatro partes: una de Poblar; otra de Ejidos, otra de Labores y por último, una de Pastos. Así comenzó San Ramón a transitar por la historia. Una comisión especial se encargó de realizar la división de la legua, la cual la integraban los señores: Juan de Jesús Rodríguez; Simón Ruiz y Rafael Cambronero. El primer Decreto que se dio, para la fundación de lo que hoy es nuestro cantón, es el número XLII, por el cual se donaba la legua, para la fundación de la población y dice así:

“El Jefe Supremo Provisorio del Estado de Costa Rica.

Considerando: 1º- Que por la feracidad y comodidad de las tierras nombrada los “Palmares”, en la jurisdicción de Alajuela, muchas familias del estado se han instalado en ellas para cultivarlas; y que otras tantas se hallan en disposición a verificar lo mismo. 2- Que estos interesados lo han representado al Gobierno pidiendo al mismo tiempo se les conceda en dicho lugar el terreno necesario para población y labores. 3- que la formación de nuevas poblaciones con proyectos de agricultura es conveniente para darle a ésta el impulso de que es susceptible en bien y prosperidad del Estado; usando de las facultades que le concede la ley de 28 de agosto de 1837, ha venido a decretar y decreta:
Artículo 1- En los terrenos baldíos del sitio nombrado ” Los Palmares “, cabecera del Río Grande, en la jurisdicción de Alajuela, se destina una legua cuadrada que se dividirá en cuatro partes iguales, debiendo servir la primera para población, la segunda para labores, la tercera para pasto y la cuarta para ejidos. Artículo 2- A cada una de las familias establecidas en dichos terrenos y que se establezcan dentro de los cinco años, contados desde la fecha, se les dará un solar para que pueble en el punto que se designe a este objeto; y además se le dará dos manzanas por cada una de las personas que se compone en cada una de las porciones destinadas a labores y pasto. Artículo 3- Se pone la población que se forme bajo la protección de San Ramón Nonato, cuyo nombre tendrá. Artículo 4- La municipalidad de la ciudad de Alajuela comisionará a dos personas para que reconozcan la legua, y previa la medida correspondiente por un agrimensor que pagarán los interesados, la dividan en las cuatro partes ya dichas, dándole a cada una su destino, y hagan la distribución de solares y tierras de labores y pastos. Dicha comisión durará cinco años y cada cuatro meses los individuos de ella, darán a la misma Municipalidad cuenta de los trabajos, aumento y progreso de la población para que en consecuencia dicte las medidas convenientes y que estén en sus facultades. Artículo 5- En el lugar más propio que señale la comisión en el punto que se ha de poblar, se abrirá por los pobladores un campamento de dos manzanas para iglesia y plaza y se fijará en él desde luego una cruz; las calles de la población tendrán la anchura de que habla la resolución de 22 de diciembre del año próximo pasado y los caminos la de treinta varas. Artículo 6- Se reserva el Gobierno la propiedad de todas las vetas de cualquier metal descubiertas y que se descubran en la legua referida y también las minas de cal y de canto para establecer en ellas un fondo municipal; pero se permite el libre uso para los edificios y obras públicas y para los particulares que se construyan en el término fijado.
Dado en la ciudad de San José, a diez y nueve de enero de mil ochocientos cuarenta y cuatro.

José María Alfaro-Al Ministro General del Despacho, Sr. Dr. José María Castro.

Del Decreto arriba mencionado, hay aspectos importantes que considerar, tales como:

a)- Que ya los vecinos tenían grandes inquietudes, para que su caserío fuera considerado importante por parte del Gobierno, ya que habían gestionado ante las autoridades competentes, se les concediera tierras para población y labores.
b)- La donación de la legua daba a los pobladores, no solamente un terreno para construir su casa, sino tierras para cultivos y pastos.
c)- Llama poderosamente la atención de que el Decreto, emanado del Gobierno, ya tenía implícito el nombre, que bajo su protección quedaría la población, el cual sería San Ramón Nonato. Cuáles serían las razones para tal decisión.
d)- Es interesante de que en la Comisión que nombró la Municipalidad de Alajuela, uno de sus integrantes era don Florentino Alfaro, hermano del Presidente de la República. Los otros dos lo fueron don Pedro Saborío y don Manuel Soto. Estos tres señores fueron quienes, basados en la fertilidad de sus tierras y la notable situación del territorio, escogieron y determinaron el lugar para que se estableciera la población, lo que es hoy día nuestra ciudad.
e)- Y finalmente, en el Decreto no se menciona qué era San Ramón en ese momento, si caserío, ranchería o aldea. Pero, en el segundo Decreto se aclara este aspecto.
En estos inicios de nuestro pueblo, muchos vecinos se constituyeron en pioneros en el desarrollo de esta incipiente comunidad. Pero, brilla con luz propia uno de ellos: Ramón Rodríguez Solórzano. Muchos aspectos del desarrollo de la comunidad, tuvieron participación destacada del señor Rodríguez: en el trazado de las calles de la ciudad; en las gestiones ante las autoridades de la iglesia, para que se diera el permiso de construir una ermita y el nombramiento de un ecónomo, que sería la persona que vigilaría todo lo relacionado con la iglesia y su construcción. Además, desempeñó diferentes cargos públicos en nuestro cantón.
Pasaron diez años y ocho meses, para que se diera, por parte del Estado, el segundo Decreto, el cual, curiosa coincidencia, lleva también el número XLII y que a la letra dice:
Decreto XLII. Erige en Pueblo la Aldea de ” San Ramón de los Palmares” y reglamenta el modo como debe constituirse.

Juan Rafael Mora, Presidente de la República de Costa Rica.

Considerando: 1- Que la población que de pocos años a esta parte se ha situado en los Palmares, jurisdicción de Alajuela, se aumenta de día en día con admirable rapidez: 2- Que a la fecha cuenta con un número suficiente de habitantes para constituir un Municipio: 3-Que además tiene iglesia para los objetos del culto católico y otros edificios públicos civiles para la administración local: 4- Que ha reunido ya la suma de mil colones entre los vecinos para que sirva de base al fondo de propios; y 5- Que la distancia a que se halla de la ciudad de Alajuela exige una medida que mejore, en lo posible, su situación actual y prepare sus adelantamientos en el porvenir, decreto: Artículo 1- Se erige en Pueblo la Aldea de San Ramón de los Palmares, en jurisdicción de Alajuela. Artículo 2- En consecuencia, mientras el Excelentísimo Congreso Nacional resuelve lo conveniente, el Pueblo de San Ramón de los Palmares, tendrá dos Alcaldes constitucionales y dos suplentes, electos con arreglo a lo dispuesto en el Artículo 82 de la ley número 41 de 27 de diciembre de 1848, y con presencia de la circular número 397 de 7 de diciembre de 1849. Artículo 3- El Alcalde 1 constitucional de aquel pueblo, ejercerá allí, a más de sus funciones judiciales, las de Agente de Policía con sujeción a las órdenes de la Gobernación de Alajuela. Artículo 4- Habrá en dicho pueblo los Jueces de Paz que la Gobernación considere convenientes y los comisarios que acuerde la Municipalidad de la cabecera. Estos empleados son dependientes del Alcalde 1 en el ramo de policía, y de éste y del 2 en el de Justicia. Artículo 5- La Municipalidad de la Cabecera nombrará un Tesorero de propios para San Ramón de los Palmares, y éste desempeñará su encargo con arreglo a las leyes, debiendo presentar sus cuentas en el tiempo prevenido por las mismas. Artículo 6- Ingresará desde luego en la Tesorería de Propios de San Ramón, la cantidad de mil pesos que han reunido los vecinos, la cual se pondrá a interés de un doce por siento anual entre personas de allí mismo, que ofrezcan las seguridades legales, y que paguen anticipado el interés correspondiente. La calificación de las fianzas e hipotecas corresponde al Alcalde 1 bajo su responsabilidad. Artículo 7- También ingresarán en aquella Tesorería los demás impuestos establecidos por la ley y las multas que se recauden en la jurisdicción de San Ramón. Artículo 8- Los fondos de que hablan los dos artículos precedentes se invertirán de preferencia en la enseñanza primaria del pueblo, y los sobrantes en las obras y objetos particulares establecidos por las leyes o por órdenes superiores. Artículo 9- El Tesorero de propios cubrirá las datas de su cuenta con la orden del Alcalde 1 y con la firma del recipiente. Artículo 10- En los dos primeros meses del año, el Tesorero presentará su cuenta a la Municipalidad de la Cabecera para que, previas las formalidades establecidas, se dirija al Tribunal Superior. Artículo 11- El Gobernador de Alajuela tomará todas las medidas conducentes a la ejecución del presente decreto.
Dado en el Palacio Nacional, en San José, a primero de agosto mil ochocientos cincuenta y cuatro.- Juan Rafael Mora-El Ministro de Estado en el Despacho de Gobernación. Joaquín Bernardo Calvo.

Aspectos a considerar en el anterior Decreto:

a)- Crecimiento acelerado de la población.
b)- Se constituye un Municipio.
c)- Se constituye en “Pueblo”, la Aldea de San Ramón de los Palmares, lo cual aclara el Primer Decreto, ya que no se especificaba, al donar el Estado la legua, que título tenía nuestro pueblo.
d)- Se nombra Alcalde y Jueces de Paz, quienes velarán por el apego y cumplimiento de las leyes. El Alcalde, también ejercerá como Agente de Policía.
e)- Se nombra un Tesorero, quien además de administrar los mil pesos reunidos por los vecinos, también administrará los dineros que se recauden por concepto de impuestos y multas, lo que demuestra que ya existían actividades susceptibles de cobrarles.
f)- Llama poderosamente la atención y la visión de quienes redactaron éste decreto, ya que preferentemente, los impuestos, en su mayoría serán destinados al desarrollo de la enseñanza primaria.
Como se puede sacar a conclusión, el denominado “Pueblo”, va creciendo y se abren tiendas, carnicerías, zapaterías, panaderías y otros negocios. Además, la población crece en forma acelerada, ya que son muchos, los que arriesgando sus vidas y ante la fama de la feracidad de estas tierras, emprenden el camino, llegando con grandes ilusiones, de un futuro mejor a este nuestro San Ramón de los Palmares.
Dos años y veintiún días después del Decreto que erigió en Pueblo a la Aldea de San Ramón, se emite un nuevo Decreto, con el número XVII, por el cual se erige en “Villa” el Pueblo de San Ramón de los Palmares.

Tal Decreto dice a la letra:
Juan Rafael Mora, Presidente de la República de Costa Rica.-

Por cuanto el Excelentísimo Congreso Nacional ha decretado lo siguiente:
El Excelentísimo Congreso Nacional de la República de Costa Rica- Teniendo en consideración las razones que justifican la petición del Pueblo de San Ramón de los Palmares, reducida a que se le acuerde el título de Villa, ha venido a decretar y decreta: Artículo 1- Se erige en Villa el Pueblo de San Ramón de los Palmares, y en consecuencia, tendrá su Representación Municipal y el derecho de concurrir a las elecciones de los Supremos Poderes de la República. Artículo 2- Dicha villa constituirá uno de los cantones de la Provincia de Alajuela, que se dividirá en dos Distritos y cada uno de estos Distritos nombrará un elector para las elecciones que dispone la ley,- Al Supremo Poder Ejecutivo- Dado en el Salón de Sesiones de San José, a los veinte días del mes de agosto de mil ochocientos cincuenta y seis- Miguel Mora, Vicepresidente.-Nazario Toledo, Secretario,- Manuel Joaquín Gutiérrez, Secretario.
Por tanto, Ejecútese.- Palacio Nacional,- San José, veintiuno de agosto de mil ochocientos cincuenta y seis.- Juan Rafael Mora.- El Ministro de Estado en el Despacho de Gobernación,-Joaquín Bernardo Calvo.
Aspectos importantes de este Decreto:
a)- La petición de los vecinos prosperó a nivel del Congreso Nacional.
b)- Asciende en el rango de “Aldea”, a Villa, paso muy importante para lo que se inició como una ranchería, catorce años atrás.
c )- Se constituye en uno de los cantones de la Provincia de Alajuela.

Finalmente, se emite el cuarto decreto, con el número LXIII y que textualmente dice: El Congreso Constitucional de la República de Costa Rica:

En atención a que las poblaciones de Limón, Santo Domingo y San Ramón, merecen ocupar lugar principal en el orden de la división territorial, en virtud del progreso alcanzado en todos los ramos de su riqueza y cultura.
Decreta: Artículo único: Confiérase a las dichas poblaciones el título de Ciudad.
Al Poder Ejecutivo,- Dado en el Salón de Sesiones del Congreso.- Palacio Nacional. San José, primero de agosto de mil novecientos dos. Francisco María Iglesias, Presidente.- Carlos Sáenz, 1- Secretario. Pedro Zumbado, 2- Secretario.
Ejecútese,- Ascensión Esquivel,- El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación, Manuel J. Jiménez.
Aspectos importantes del lacónico Decreto:
a)- Se nos confiere el título de ciudad, cuarenta y seis años después de la declaratoria de Villa.
b)- Al mismo tiempo que San Ramón, dos importantes ciudades también so declaradas ciudades: Santo Domingo y Limón.
c)- Se nos reconoce la riqueza de estas tierras y la cultura de nuestro pueblo.
Aunque algo extenso, en este trabajo he querido recalcar el camino que recorrió, a través de la historia, nuestro cantón, para gozar hoy día los privilegios con que contamos. Pero todo el proceso conllevó mucho sacrificio, mucho esfuerzo, mucho trabajo, de campesinos que trabajaron la tierra de sol a sol, abriendo brecha en las selvas vírgenes, casi impenetrables, con grandes limitaciones, casi que incomunicados, pero con un gran amor por dejar a las generaciones futuras un cantón, del que nos hemos de sentir orgullosos.
Que cada 19 de enero que celebremos un año más de existencia, no solamente debemos sentirnos orgullosos de ser ramonenses, sino también, recordar con admiración y respeto a los pioneros, campesinos humildes, que nos legaron este bello y emblemático cantón.

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Alajuela se llena de arte

Publicado por eloccidente En diciembre - 2 - 2010

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San Ramón tierra de poetas

Publicado por eloccidente En octubre - 18 - 2010

lisimaco-chavarria-palmaLa identidad histórica de los pueblos, pasa necesariamente por la afirmación, aprehensión y resimbolización de su “ethos cultural”. Existe un elemento que es parte de estas construcciones idiosincrásicas de los “moncheños”, como resultaría del nombre del gentilicio que se nos da popularmente en el Valle Intermontano Central, hago referencia explícita a la “lira”
En el escudo oficial del cantón, la lira es emblemática, en la tumba de algunos poetas, luce excelsa la lira, en el “Himno a San Ramón Nonnato” (Música de Berlamino Soto y letra de Carlomagno Araya), el párrafo inicial dice así:
“En un triunfo de liras alcemos con la más singular devoción nuestra voz y fervientes cantemos una dulce y sonora canción”
Geográficamente San Ramón es el cantón segundo de la provincia de Alajuela-Costa Rica y comparte los siguientes rasgos geográficos:
Ubicación
• Latitud
10º 13′ 13″ N
• Longitud
84º 35′ 20″ O
• Altitud
1.057 msnm

Superficie
1.018,64 km²

Fundación 19 de enero de 1844
Población
75.182 hab.
• Densidad
73,80 hab./km²

Las ideas políticas, como la producción poética ramonense, constituyen un tema de una gran importancia para la comprensión científica y cultural de este cantón. Constantemente se hace referencia dentro y fuera de nuestro cantón, al papel destacado que personajes ilustres de esta ciudad han tenido en la vida cultural y política nacional. Nombres como Julián Volio Llorente, Julio Acosta García, Lisímaco Chavarría, Rafael Estrada, José Joaquín Salas Pérez, Félix Ángel Salas, Alberto Brenes, Rafael Lucas Rodríguez, Alcides Prado, José Figueres Ferrer, Carlos Luis Valverde Vega, Francisco J. Orlich Bolmarcih, Emma Gamboa, Corina Rodríguez, para mencionar solo algunos, nos resultan familiares a una gran cantidad de costarricenses.
¿Es lo anterior acaso un producto de un hado espiritual propio y exclusivo del ser ramonense o un simple accidente fortuito? Sobre qué coordenadas histórico-culturales se afirman estas constantes? En verdad San Ramón es cuna de poetas y presidentes? Qué condiciones ideológicas han incidido para que surja el desarrollo de estas personalidades?.
Basados en estas grandes interrogantes es que nos parece de sumo interés un estudio, desde la perspectiva de la sociología cultural, “del ser poético ramonense”, a fin de descubrir y develar algunas particularidades de este proceso. Específicamente nos interesa el aspecto poético, investigar su desarrollo, consolidación y su afirmación.
II.- ELEMENTOS HISTÓRICOS NECESARIOS
En la época precolombina el territorio que actualmente corresponde al cantón de San Ramón estuvo habitado por indígenas del llamado Reino Huetar de Occidente, bajo el cacicazgo de COYOCHE, el cual magistralmente ha quedado plasmado en nuestro escudo y nuestro Himno cantonal.
Los primeros pobladores/colonizadores que llegaron a la región, en 1840, provenían del Barrio Mercedes de Palmares; originarios en su mayor parte de los cantones de Belén, Heredia, y otros cantones de Alajuela y San José. Ocho años antes del decreto de fundación, un grupo de familiares atravesaron el río Grande y llegaron al actual valle, donde tuvo su asiento la villa de San Ramón. Entre los principales pobladores que registra el acta fundacional estaban los señores Cecilio Rodríguez, Lucas Elizondo, Pío Villalobos, Vicente Paniagua, Ramón Salas, Ramón Rodríguez, Joaquín Montoya y otros. Tres años después habían establecido un incipiente poblado, en los alrededores de la quebrada Gata, en el lugar que llamaban el valle del Palmar.
Trino Echavarría, refiere la situación anterior de la siguiente forma:
“Pasando fatigas sin cuento, abriendo con sus machetes la picada entre la selva primitiva, trayendo a sus mujeres y a sus hijos a pie, llegaron los primeros pobladores que solo trataban de romper el bosque para sembrar en la tierra abonada por los siglos el maíz y los frijoles necesarios para su alimentación” (Echavarría, 1965:12)
Mediante el decreto ejecutivo No. 12 del 1 de agosto de 1854 se erigió en pueblo, la aldea de San Ramón de los Palmares. En la administración de don Juan Rafael Mora Porras, el 12 de agosto de 1856, en la Ley No. 2, se le otorgó el título de villa a la población de San Ramón de los Palmares, cabecera del nuevo cantón creado en esa oportunidad. Posteriormente, el 1 de agosto de 1902, en el gobierno de don Ascensión Esquivel Ibarra, se decretó la Ley No. 58, que le confirió a la villa, la categoría de Ciudad.
No es nuestro interés aquí extender los aspectos históricos referentes al proceso de consolidación del cantón de San Ramón. Señalamos como referentes bibliográficos básicos, para profundizar en el tema cuatro textos que son ricos y abundantes en la cronología, hechos y personajes. Nos referimos concretamente a los siguientes:
Echavarría, Trino. (1965) Historia y geografía de San Ramón. Imprenta Nacional: San José, Costa Rica.
Gamboa, José. (1971). El hilo de oro. Imprenta Trejo y Hermanos: San José-Costa Rica.
Moncada Gamboa, Arturo. (1917) Historia de San Ramón. Tipografía de San José: San José-Costa Rica.
Paniagua A, Rafael Lino. (1943). Apuntes históricos y crónicas de la ciudad de San Ramón en su centenario. Imprenta La Tribuna: San José-Costa Rica.
Vale señalar aquí, para finalizar este apartado, lo siguiente: el 15 de enero de 1877, veintiún años después de creado el cantón, se llevó a cabo la primera sesión del Concejo Municipal de San Ramón integrado por los regidores propietarios, señores Juan Vicente Acosta, presidente: Carmen Solano, vicepresidente; y Lucas Caballero. El jefe político fue Don Daniel Castillo. San Ramón daba un salto de calidad en su espectro político.
III.- DESARROLLO CULTURAL Y EDUCATIVO
Ahora bien, casi que simultáneamente conforme se iba dando el proceso de colonización y asentamiento, se iba tejiendo el fenómeno temprano de la educación. De tal suerte que para el año 1843, se nombra como maestro de primeras letras, a Don Félix Fernández. En este proceso, en 1857 la municipalidad de San Ramón financió el funcionamiento de cinco escuelas de enseñanza primaria.
Es importante señalar en este contexto que, para el año de 1875, Julián Volio Llorente, destacado intelectual y político, se estable en San Ramón, considerado en ese momento como región de destierro para los presos políticos o reos comunes. Por eso resulta de una gran riqueza la forma en que sitúa este acontecimiento, Rafael Lino Paniagua cuando enuncia que:
“…en el año de 1879 se publicó un decreto en que decía que con noticias de que en la villa de San Ramón de los Palmares, se había establecido por varias personas de afición a las letras una Academia de Jurisprudencia, bajo la hábil dirección de Don Julián Volio, se acordaba que todo aquel que exhibiera certificaciones de Competencia, libradas por el señor Volio, sería admitido en la Universidad a toda clase de exámenes y grado, previos al de la Licenciatura en Leyes”(Paniagua,1943:84-85)
En 1880 se estableció el colegio Horacio Mann y en el mismo año se inauguró una escuela primaria. Ya para el año de 1885 existían una escuela Central de Varones y otra escuela Central de Niñas. En 1889 habían dos escuelas privadas.(Pineda,1983:7)
El 19 de noviembre de 1939, se inauguró un nuevo centro educativo con el nombre de escuela George Washington, en el gobierno de don León Cortés Castro. En la década de los años 40 fue creada la escuela Complementaria, que impartió lecciones hasta tercer año de segunda enseñanza. El 2 de abril de 1952 se estableció el Instituto de Educación Superior de San Ramón, que funcionó en un principio, en el edificio de la citada escuela, que actualmente se denomina instituto Julio Acosta García.
En 1952 se fundó la escuela Normal de San Ramón. Paralelo a este proceso educativo, en 1968, tiene lugar la aparición del Centro Regional Universitario de San Ramón, el cual en 1973 se integró a la Universidad Nacional, mediante Ley No. 5182. Dos años después al Centro Regional de Occidente, con convenio suscrito en 1974, decidió fundir los dos centros de enseñanza superior.
IV.- SAN RAMÓN TIERRA DE POETAS
La inserción de un texto o mejor del texto literario en el proceso de construcción de la identidad, no cabe duda que es una parte consustancial al grupo social, a las clases sociales en su devenir histórico, cultural, económico, político, ideológico y social. La literatura como acervo cultural no se construye abstractamente, tiene sus propios referentes y por eso, como tal, juega un papel esencial en los procesos identitarios, pues de todas formas, la literatura es así, parte consustancial de los rasgos definitorios y distintivos del lugar en que se produce. En el caso concreto que nos ocupa, la poesía ramonense está históricamente articulada con la formación social en la cual se construye.
De tal suerte que, por eso en los párrafos precedentes se hizo un señalamiento al destacado jurista Julián Volio Llorente. Como diputado se opuso al gobierno del General Tomás Guardia; (l870-l882) por lo que fue desterrado a San Ramón. Aquí se asentó con varias familias que lo acompañaron y fundó una de las mejores bibliotecas del país; además, como se dijo anteriormente, Volio fundó un colegio de segunda enseñanza, pero lo más importante es que logró crear en esta ciudad un ambiente cultural que no ha desaparecido.
Enilda Saborío refiere que (citada por Vargas, Vásquez y Villalobos):
” durante el período en que vivió Julián Volio en San Ramón, la ciudad fue un centro de cultura y espiritualidad. El fundó la primera Biblioteca pública y el colegio Horacio Mann; además, estableció una academia de jurisprudencia, que era reconocida en todo el ámbito nacional”(Vargas et al,1990:9)
De ese período hasta la presente fecha, San Ramón se ha destacado como uno de los pueblos más cultos y sobresalientes, pues tuvo que instruirse bajo sus propios medios ya que la cultura que se desarrollaba en el resto del país, no llegaba hasta este sitio.. Así surgieron grandes figuras en la literatura, en la ciencia y en el arte. Hombres y mujeres con un talante intelectual han dado cierto prestigio a esta lugar.. Tal vez este es el primer punto de partida para elaborar una posible hipótesis del por qué se nos llama tierra de poetas.
La epopeya, la poesía infantil aunque no con un gran desarrollo, forman parte de la estructura del quehacer lírico ramonense. En este orden y atendiendo a las condiciones históricas, geográficas y culturales en las que se afirma la identidad ramonense, da a luz un texto sumamente enriquecedor del quehacer poético de esta ciudad. El texto de: José Angel Vargas Vargas. (2009). Testamento de judas DEL PRESBÍTERO Joaquín García Carrillo: Primer texto literario ramonense”.Alma Mater: San José-Costa Rica, es sin duda un excelente auxiliar para poder encontrar las huellas discursivas del apelativo de “San Ramón tierra de poetas”.
En el prólogo del texto, señala Fernando González lo siguiente:
“El afanado Testamento de Judas, referido no solo en las monografías históricas de San Ramón que podríamos denominar clásicas …sino en artículos y ensayos acerca de la creación literaria en el cantón, constituye a la vez un texto hasta ahora desconocido. Echavarría lo denominó “primera obra literaria de San Ramón” y en su libro transcribió solo la estrofa final…”(González, 2009:15)
En ese mismo orden y más puntualmente el Dr. Vargas refiere al texto referido de la forma siguiente:
“El Testamento de Judas aparece en un momento en que la literatura costarricense apenas empezaba a dar sus primeras manifestaciones. Recuérdese que la lira costarricense, considerada como el primer punto de partida de la poesía nacional (Bonilla, 1984:167) se publicó en 1890, veinte años después de que el presbítero García Carrillo lo había escrito…Estos aspectos se convierten, además, en parte de un proceso identitario que ha permitido distinguir la sociedad y la poesía ramonense.”(Vargas,2009:26)
Como parte de un gran ensayo, podríamos apostar que San Ramón reconoce expresamente cuatro grandes momentos en su producción poética. La primera etapa, la de los poetas modernistas, cuyo rasgo esencial es la exaltación e idealización del paisaje. Los autores citados anteriormente nos dicen:
“…En los poetas como Lisímaco Chavarría, Félix Ángel Salas, Rafael Estrada y Carlomagno Araya, había un profundo sentimiento de respeto y admiración por los grandes poetas modernistas [...] La mayoría de los poetas de esta primera etapa valoran positivamente el color local e idealizan el paisaje. Unos exaltan el trabajo de los obreros, las características propias del pueblo, las actividades que se celebran, la gloria de algunas familias, la tierra productiva, etc. Otros, interiorizan el paisaje y lo exponen como una fuente de inspiración, de grandeza de paz…”
El segundo gran momento de la poesía ramonense tiene un referente casi que obligado, la influencia de Lisímaco Chavarría es evidente como parte de las huellas discursivas de esta segunda oleada, nuevamente recurro aquí a lo que señalan Vargas y otros:
“…entre los principales (poetas) están Marco Tulio Castro, Eduardo Zamora, Raúl Zamora, Claudio César Araya, Ulises Cordero, José María Zamora, Ángela Quesada, Zeneida Montanaro, etc. La poesía de Ulises Cordero es la que mejor encarna las características de ese nuevo período. En una etapa inicial estos poetas elaboran sus textos respetando estructuras fijas de versificación y rima”(Vargas, et al,1990:13)
Un tercer momento en la producción poética, es lo que podríamos llamar la generación del 50. La mayor parte de esta nueva oleada de poetisas y poetas, pertenece con gran fuerza a la década de los 50.
Varios son los elementos que comparten los escritos de esta nueva generación. La percepción del mundo, la ruptura y un texto mucho más alternativo. Forman parte de un nuevo momento cultural, pues casi todos(as) son resultado intelectual de la nueva dinámica que experimentó la educación superior regionalizada. Bajo el alero de la Sede de Occidente, también es una generación adscrita decididamente a la lucha popular que inició en los años 70. Aunque en algunos poetas se mantienen rasgos de la etapa anterior, estos forman una nueva generación, el elemento de ruptura, con la tradición anterior, constituye su punto de fusión: Trino Barrantes Araya (LEÓN TRIBA), Luis Antonio Chaves Jiménez, Eduardo Sánchez Trejos, Albán Jiménez Camareno, Nidia Marina González Vásquez, Roxana Reyes Rivas, Pablo Ureña Jiménez, Miguel Alvarado Arias, Freddy Rojas Lobo, Carlos Villalobos Villalobos y Magdalena Vásquez Vargas.
Las nuevas formas de expresión, la rebeldía ante los cánones de la tradición, la riqueza del lenguaje y el verso libre son algunos de los rasgos de los nuevos poetas ramonenses.
Un cuarto momento de la poesía ramonense, la cual forma parte de ese halo del por qué somos ciudad de poetas, es resultado de lo que podríamos llamar: “Poesía en los talleres” y de los “certámenes”. Aunque ya en el período anterior tenemos estas experiencias, sin lugar a dudas esta etapa se afirma por una sostenida práctica de los talleres literarios. Aquí la lista es muy larga. Un recorrido por la revista tertulia, órgano de expresión de esta nueva pléyade de poetisas y poetas moncheños, nos permitiría reconocer las nuevas tendencias de la lira ramonense.
Como conclusión, San Ramón es conocido en Costa Rica, como tierra de Poetas, ya que dentro de las actividades culturales importantes de este cantón se destaca la poesía. Muchos y muy importantes poetas costarricenses han nacido o han establecido su residencia en este cantón. El poeta más importante de la ciudad fue Lisímaco Chavaría (1878-1913), poeta adscrito al Modernismo; otros poetas son; Rafael Estrada Carvajal, (l901-1933) José Joaquín Salas Pérez,(1891-1970), Carlomagno Araya López (1897-1970), Ema Gamboa Alvarado(1901-1976) y Félix Ángel Salas Cabezas (1908-1948. Como un continum, la producción literaria de cada década ha tenido una serie de poetisas y poetas que expresan su propio sello.

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70 aniversario de Surco

Publicado por eloccidente En octubre - 18 - 2010

70 ANIVERSARIO DE “SURCO”

Fernando González Vásquez

El 15 de setiembre de 1940 se publicó en la Imprenta Acosta de San Ramón, el primer número del “Cuaderno quincenal de cultura” Surco, cuyo director fue Raúl Zamora Brenes. Su administrador local lo era Edwin Salas Bermúdez y en San José, Rodrigo Facio Brenes.

Del editorial de este primer ejemplar de la revista, extraemos el siguiente párrafo: “Aquí en esta tierra se abre el surco para la siembra fuerte. La simiente de luz que en este valle se riega no cae jamás en pedregoso suelo… Porque de inteligencia sensitiva es la tina, la transparente, la cristalina tez de esta atmósfera de San Ramón en donde las ideas echan flor antes de que el viento se las lleve en los hombros al olvido. / El surco recto engalana de contento el corazón del labrador. Será este un SURCO recto que llenará de alegría el corazón de cuantos labran el suelo patrio. Este SURCO será trinchera también para la defensa de todas las cosas nuevas, por bellas, por fecundas y por dignas de difusión y de defensa. / Aquí está el SURCO. Lo aró la primavera.”

Con 16 páginas, contiene los artículos de Isaac Felipe Azofeifa “Educación para la democracia”; “A propósito del quince de setiembre” de Carlos Monge Alfaro; “Cuál debe ser nuestra posición ante el momento internacional?” de Fernando Fournier Acuña; seguidamente un segmento de “Instantáneas” o breves noticias, entre ellas “Habrá universidad” y “Mataron a Trotsky”; continúa con una nota de Gastón Miralta denominada “Autoridad y libertad”; “Palabras de García Monge en la escuela Jorge Washington de San Ramón, en la noche del 11 de setiembre de 1940″, que es una reconstrucción de una parte de la disertación del maestro García Monge, realizada por Bertalía Rodríguez, entonces directora de la recién inaugurada escuela. A continuación, un poema de Félix Ángel Salas titulado “Abre el surco” y que dedica precisamente a la señorita Bertalía Rodríguez; “Fraternal” de Reinaldo Soto Esquivel “en la trágica muerte de los niñitos Zamora González”; “Glándulas endocrinas y hormonas” de Marcelino Coto; “Vibre la mujer” de Edwin Salas B. y “Pasó una mujer” de Bertalía Rodríguez, ambos artículos dedicados a la memoria de Ermelinda Mora de Morera. Finalmente, este primer número contiene “Un cuadro de Willete”, escrito por Lauro Armaz.

Como es notorio, desde su inicio la publicación contó con el aporte de destacados intelectuales josefinos: Rodrigo Facio, Carlos Monge Alfaro, Isacc Felipe Azofeifa, Joaquín García Monge entre otros. Y es que, recién fundada la escuela Jorge Washington en San Ramón -19 de noviembre de 1939- su directora Bertalía Rodríguez López, conformó el Centro Cultural San Ramonense y organizó en dicho centro de educación conferencias con las personalidades más doctas de la época. Es de destacar la figura de Roberto Brenes Mesén, otro gran pensador muy afecto a San Ramón. Con este inmenso potencial intelectual, es que nace la revista Surco, con una orientación netamente cultural, reflejando así una característica muy marcada entre los ramonenses. Por su parte, las páginas de Surco dieron cabida lógicamente a figuras ramonenses como Reinaldo Soto, Edwin Salas, Trino Echavarría, Bertalía Rodríguez, Rafael Lucas Rodríguez, Raúl Zamora, José Joaquín Salas, Félix Ángel Salas. En las ilustraciones de la revista, destacan los grabados en madera de Edwin Salas Bermúdez; correspondió ilustrar la portada del primer número a Olger Salas Elizondo, utilizando la misma técnica.

Ocho números de Surco se publicaron en San Ramón; el último de ellos correspondió al 29 de diciembre de 1940. En adelante, esta revista pasó a ser el órgano oficial y publicación mensual del Centro para el Estudio de Problemas Nacionales, editándose en la Imprenta Borrasé de San José, a partir del 2 de febrero de 1941. Como es sabido, dicho Centro fue el precursor de la social democracia en Costa Rica, protagonista de los grandes movimientos políticos de la convulsa década de 1940 y en última instancia responsable de los grandes cambios socioeconómicos de finales de dicha década.

Breve fue la existencia de Surco en San Ramón, sin embargo fue la verdadera simiente de reflexión y espacio cultural que más tarde tendría grandes repercusiones en la vida nacional.

Primera página del primer número del Cuaderno Quincenal de Cultura Surco, que vio la luz hace 70 años en San Ramón

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Dos ramonenses muy ilustres

Publicado por eloccidente En junio - 25 - 2010

Paul Brenes Cambroneroilu

La historia de San Ramón está plagada de hechos y personas que dieron renombre a nuestro cantón. A lo largo de los 166 años que hemos acumulado desde la fundación del poblado, el 19 de enero de 1844, encontramos muchos ejemplos de lo que mencionamos, y cada vez que esculcamos en nuestra historia, afloran nuevos ejemplos que debemos exponer ante la comunidad como un necesario recordatorio, pues por razones obvias, la memoria colectiva tiende en forma cíclica, a olvidar ciertos hechos importantes, debido a que hay algunos otros que acaparan la atención.

Por ejemplo, en los últimos sesenta años, los ramonenses tuvimos una participación de primera línea en los hechos políticos y militares de 1948, hechos que marcaron la vida de todo el país. Por esa razón, a lo largo de sesenta años, el 48 ha opacado a otras gestas no menos importantes. La figura de don Pepe Figueres acaparó. Junto con la de otros ramonenses, nuestra historia patria y de alguna manera se convirtieron en los símbolos de nuestro pueblo. De igual manera pasó en los treinta años previos a 1948, cuando el país entero vivió la estela que dejaron los sucesos de 1917-19, cuando otro ramonense encabezó la lucha contra la última tiranía que hemos padecido: la de los hermanos Federico y Joaquín Tinoco Granados, así de la figura de Julio Acosta García se nutrió esa historia.

Los dos ejemplos mencionados anteriormente, no son únicos, hay muchos más, que por su vistosidad, hacen que otros pasen a un segundo plano, por cuestiones meramente circunstanciales. Por esa razón, es importante que hagamos de vez en cuando un recuento de nuestra historia.

En este sentido, presentamos en esta ocasión, la biografía de dos ramonenses ilustres:

JULIO HERNÁNDEZ UGALDE: La grandeza que nació de la sencillez
Julio Hernández Ugalde, es uno de esos personajes que a pesar de su meritoria labor en el progreso de San Ramón, se sumergió en el olvido durante muchos años. La razón es simple, allá por 1932, este empresario y cafetalero ramonense, emigró hacia Puntarenas, víctima de la crisis mundial que se desató a raíz de la gran depresión. No es, sino hasta la década de los ochentas del siglo XX, cuando su nombre emerge del olvido, gracias al Dr. Francisco Mirambell Solís, quien publica un libro en el que narra magistralmente la historia del Teatro Minerva, un proyecto cultural de gran envergadura que llevaron a cabo tres personajes de nuestra historia y que se convirtió en el segundo teatro, en tamaño, calidad e importancia, del país. El Teatro Minerva se inauguró en mayo de 1914 y aún es nuestra era sorprende la aparición de un Teatro de 88 plazas y 200 luces en un pueblo como San Ramón, que si bien sobresalía por su cultura, también era una aldea barrialosa en invierno y polvorienta en verano.

Conjuntamente con dos catalanes: Francisco Mirambell Llavina y Mariano Figueres Forges, Julio Hernández Ugalde se convierte en empresario teatral y dan inicio a una gesta sin parangón en la historia de Costa Rica.

Por el Teatro Minerva desfilaron compañías de zarzuela, de teatro, bailes, musicales y de todo tipo, que vinieron a llenar de sano entretenimiento a la población ramonense, afecta de por sí a los temas culturales. Además se convirtió en el sitio adecuado para las veladas, aquellas inolvidables jornadas en las que los ramonenses declamaban, bailaban, cantaban, hacían música y también hacían reír a los concurrentes en aquellas noches muy lejanas de la aparición del televisor.

Julio Hernández no fue solamente un teatro, fue una personalidad que descolló como empresario cafetalero y ganadero; como comerciante y siempre atento a colaborar con su pueblo. Fue propietario de las cuatro esquinas ubicadas en la esquina sureste de la Plaza Rafael Rodríguez y como tal, donó el cuarto de manzana que le pertenecía en lo que hoy es el Complejo Deportivo Rafael Rodríguez Salas, allá en el Barrio del Tremedal.

Eterno Presidente Municipal en una época clave para el desarrollo de San Ramón, entre 1912 y 1920, impulsó el progreso de nuestro pueblo de una manera notable.

Julio Hernández Ugalde nació en Heredia en 1869 y muy niño vino a vivir a San Ramón. Falleció en Puntarenas en 1955.

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VIRGILIO RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ: Linaje y figura

Virgilio Rodríguez Rodríguez es de esos hombres que nacen en un pueblo al que está amarrado desde varias generaciones atrás, por la sangre pionera de sus ancestros. Hijo del patriarca ramonense Rafael Rodríguez Salas y de su esposa Patricia Rodríguez Rodríguez, quien fue hija a su vez de Ramón Rodríguez Solórzano el principal entre los fundadores del poblado de San Ramón y de Juliana Rodríguez, su esposa, vino al mundo con la misión de continuar la obra insigne desarrollada por sus ancestros. Por la línea paterna, fue nieto de Manuel “Lico” Rodríguez Cruz el maestro imaginero cuyo nombre ha sido postulado para Benemérito de la Patria en la rama de las Artes. Así es como al revisar su vida y su obra, nos encontramos ante un hombre que nunca “descubrió” el amor por su pueblo, simplemente lo traía en sus genes, a borbollones circulaba por su sangre.

Así fue su vida. De su padre Rafael heredó el tesón y la clara visión de que las grandes obras se logran siempre y cuando se ponga manos a la obra, al igual que él, Virgilio abrió caminos para comunicar a San Ramón con San Carlos, con Puntarenas y con todo lo que significara extender el progreso.

Nació en San Ramón en 1892, su vida fue la de un hombre honesto, laborioso, de profundos valores y apegado a su pueblo por el que hizo todo tipo de esfuerzos. De su padre Rafael heredó la tendencia y las habilidades para hacer caminos de penetración a remotas regiones, además fue agrimensor y con eso se ganó la vida y la de su familia; en 1937 fue Jefe Político.

De los más visibles hechos en la vida de Virgilio Rodríguez se encuentra, haber sido el autor de la letra del Himno Cívico Ramonense, Alma Huetar, un himno que describe fielmente al personalidad, los actos y el pensamiento de los hijos de San Ramón. En su primera versión este himno contó con música compuesta por el maestro Julio Fonseca, pero a partir de 1960 se cuenta con otro arreglo musical, para la misma letra, esta vez compuesto por un ilustre músico Ramonense: Jorge Mora Bustamante.

A finales de 1941se trasladó a vivir a San José junto con su familia, en busca de mejores oportunidades de estudio para sus hijos. Los últimos años de su vida los vivió trabajando en Punta Llorona, en el Pacífico Sur de nuestro país, laborando para una empresa que producía aceite a base de la pulpa del coco. De Punta Llorona, según nos lo narra su hijo, el escritor e historiador Eugenio Rodríguez Vega, regresó gravemente enfermo y falleció en el año 1946, cuando apenas contaba con 54 años de edad.

Alma Huetar

Himno Cívico Ramonense

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Letra: Virgilio Rodríguez Rodríguez

Música: Jorge Mora Bustamante

Ramonenses de pie siempre altivos

no debemos jamás implorar

antes firmes cantemos erguidos

nuestro lema será dignidad

Nada importa que a veces perdamos

lo que gana implorando el servil

pues los pueblos que bajan la frente

en la historia no deben vivir

¡VIVA SAN RAMÓN!

¡VIVA!

San Ramón sus matices rebeldes

de un cacique huetar heredó

orgulloso, resuelto y valiente

que jamás la cerviz doblegó

En el alma se sienten las voces

de los viejos abuelos cantar

Ramonenses de todos los tiempos

vuestro lema será dignidad

(bis) Ramonenses de pie siempre altivos

no debemos jamás implorar …

(bis) En el alma se sienten las voces

de los viejos abuelos cantar…

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