Archivo para la Categoría ‘Del Recuerdo’

Los tres pilares de una sociedad exitosa

Publicado por eloccidente En abril - 1 - 2011

club-de-amicentro-de-cultura-socialLOS TRES PILARES DE UNA SOCIEDAD EXITOSA
Paul Brenes Cambronero

El día de año nuevo, en el año 1900, los ramonenses celebraron el primer día del último año del siglo XIX, con un acontecimiento que vendría a aportar un elemento excepcional en la cohesión social de San Ramón y que tendría una trascendencia innegable durante todo el siglo XX. Ese día un grupo de jóvenes se reunieron y fundaron el Club de Amigos.
Años después, el 31 de agosto de 1926, en un acto de similar importancia, y ante la supuesta connotación elitista, que el primer club mantenía hasta la fecha, otro grupo de ilustres ramonenses se reunió en el Teatro Lisímaco Chavarría, fundándose, tras largos años de intentos, el Centro de Cultura Social, o Club Obrero, como se le llamó allá por 1914, cuando empezó a intentarse su formación.
Con estos dos acontecimientos, la sociedad ramonense construyó los instrumentos que le permitirían una organización social ejemplar y que se constituirían, -ambos clubes- en el tercer pilar de la sociedad.
En efecto, San Ramón transitó por el siglo XX en un seguro vehículo de tres ruedas, con el cual sorteó con éxito cuanto reto se le presentó durante todos esos años. El hogar, la institución educativa y el club, fueron entonces esos tres pilares que soportaron el peso de la sociedad ramonense.
En nuestra casa, los padres sabían de nuestras actuaciones en la escuela o en el colegio y lo mismo sucedía, cuando asistíamos al club. Había una efectiva comunicación entre el hogar, la escuela y el club, y los ganadores éramos los jóvenes.

Para los que tuvimos la oportunidad de conocer al club, como una institución clave, es fácil recordar cómo era que en esos años los jóvenes nos formábamos bajo un simple pero efectivo esquema social, en donde éramos educados con los mismos valores en nuestras casas, en la escuela y también cuando permanecíamos en los clubes.

Antes de 1977, las mujeres no ingresaban a los bares, -cantinas, como se les llamaba- sino que su lugar de vida social era el club. El lenguaje cotidiano estaba cargado de esas vivencias: ¿Fuiste al Club?; nos vemos en el Club; ¿viste que hay baile en el club este domingo?, las madres decían a sus hijos y a sus hijas: si vas a salir, solamente si es al club. Todas estas eran frases que se escuchaban en todo momento. Los jóvenes no concebíamos la vida social sin que estuviera de por medio la figura del club social.
En los clubes se tomaban las decisiones transcendentales para San Ramón, pues en un noche cualquiera, en el Club de Amigos, -para citar un ejemplo- estaban allí reunidos los regidores municipales, los diputados del cantón y en tiempos de don Chico Orlich, hasta el presidente de la república. Allí surgió la idea de asfaltar las calles del centro, o de instalar la primera central automática de teléfonos y muchas otras cosas históricas sucedieron en ambos clubes. Sin duda alguna, fueron las dos instituciones ramonenses de mayor importancia política, económica y social, durante el siglo XX.
Lamentablemente es un momento dado, se perdió el norte y se nos vino encima un cambio impredecible hace apenas 40 años.
En 1973-74, la Junta Directiva del Club de Amigos decidió que había que construir un nuevo edificio acorde con la grandeza de la institución, la idea parece buena, aun a casi cuarenta años después, pero la verdad es que indirectamente se gestó una serie de cambios que muchos lamentamos en el San Ramón de hoy en día.
Una institución como el Club de Amigos, con un significado histórico impresionante, se puso en manos de un arquitecto foráneo que no tenía la menor idea de lo que se estaba poniendo en su poder. Recuerdo verlo una noche, de pie en la entrada al club, presenciando el movimiento de la gente dentro del local y va resultando que con una hora que estuvo allí, de testigo de esa noche, creyó que había captado el espíritu acuñado por miles de ramonenses en largas décadas de interacción social. Así nació ese edificio y así se fue a pique esa gran institución.
Oscar Nienmeyer, el principal y más célebre de los arquitectos que diseñaron Brasilia, en la espesa selva brasileña, cuya fama es reconocida en todo el mundo, dijo una vez: “Denme al matrimonio más unido y yo lo divorcio con el diseño de su casa”.
Así, ese edificio, ostentoso, bien hecho y aparentemente funcional, fue construido con un mensaje implícito para la sociedad ramonense, que a partir de su fundación empezó a divorciarse de su principal ente social.
Como decíamos al principio, primero nació un club, pero luego la necesidad, -y también la competencia- dio lugar al nacimiento del otro. Durante 50 años, ese “pique amistoso” permitió a los clubes superarse y crecer aceleradamente.
Con el declive del Club de Amigos, hoy reducido a la mínima expresión, lamentablemente se vio afectado el centro de Cultura Social. Construido el edificio actual del Club de Amigos, podemos documentar sobre el surgimiento de los modernos bares ramonenses en donde ingresan indistintamente hombres y mujeres, cosa que nos parece normal, pero que era impensable en aquellos días.
El Centro de Cultura Social, a partir de 1954, cuando llegó a la presidencia el visionario Arnulfo Carmona Benavides, apostó al crecimiento y construyeron entonces el moderno edificio que sostuvieron hasta finales de los 80′s.
Con Arnulfo Carmona el CCS inició una era de crecimiento vertiginoso, convirtiéndose en el centro social de mayor afluencia.
Lamentablemente la falta de competencia, surgida a partir de 1975, golpeó lenta pero efectivamente a esta institución, la que llegó a vivir una verdadera crisis a finales de los 90′s y a principios de este siglo XXI.
Afortunadamente, la fuerza con que se desarrolló el centro de Cultura Social, a partir de 1954, lo llevó a acumular un rico patrimonio, el cual, aunado a un grupo de soñadores que se sacrifican por su club, al que aman profundamente, ha permitido que este sobreviva.
Algunos años han sido mejores, otros no tan buenos, pero lo importante es que tiene el potencial para continuar adelante y existe la decisión de continuar con el proyecto que cumplirá 85 años el próximo 31 de agosto.
El Centro de Cultura Social pareciera ser la institución que está en capacidad de asumir el liderazgo en la conducción de la vida social ramonense y da algunas señales positivas en este sentido. Esperemos a que todo salga acorde con estos deseos y con el trabajo que desde allí se plantea cada día. Fuerza para seguir, sabiduría para saber por dónde, esos son los dos ingredientes necesarios.

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Historia gráfica

Publicado por eloccidente En diciembre - 22 - 2010

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Días de colegio

Publicado por eloccidente En diciembre - 22 - 2010

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Manzana diagonal a la guardería Hermelinda

Publicado por eloccidente En noviembre - 30 - 2010

MANZANA DIAGONAL A la GUARDERÍA HERMELINDA MORA.

Describiré la manzana que se encuentra diagonalmente a la guardería dedicada a la memoria de doña Hermelinda Mora, dama que en el siglo pasado trajo al mundo a innumerables niñas y niños, en su profesión de partera. En la esquina, había una vieja casona, pintada de amarillo y los marcos de las ventanas de color rojo, cuya propiedad se extendía unos 50 metros al este, que era un gran patio, en el cual había maquinaria pesada, tractores y partes de otras máquinas. Todo esto era propiedad de don Alfredo Herrera Orozco, hermano de don Teófilo, quien fue personaje muy importante, tanto en la política local, como en el desarrollo de nuestro cantón, ya que desempeñó importantes puestos. Volviendo a la casona de la esquina antes mencionada, en ella vivían: don Alfredo, su hermana Odily, quien era educadora pensionada y la niña Nícida Orozco, tía de Alfredo, Teófilo y Ramón; éste último, no vivía en San Ramón, pero cuando visitaba su pueblo, se hospedaba allí. Recuerdo a doña Nícida, como una señora delgadita, de anteojos y muy brava. Esta familia Herrera, se dedicaba a construir caminos y todo tipo de trabajos, en los que era necesario emplear maquinaria pesada, no solamente en nuestro cantón, sino, en diferentes lugares del país, razón por la cual guardaban maquinaria en el patio de esta casa.
Continuando hacia el sur, había otra propiedad, en la cual se ubicada el Hotel España, administrado por un matrimonio muy querido de nuestro pueblo y emparentados ambos, a familias distinguidas, descendientes de los fundadores y pioneros de nuestro cantón: don Abel Zúñiga Rodríguez y Elid Caballero Gamboa, a quien cariñosamente decían “Lilita”, de afable trato. Cuatro hijos procreó este matrimonio: Eduardo, el único varón y tres mujeres: Rosario, Ana Virginia y Teresa. Yo visitaba mucho este hotel de niño, ya que mi familia vivía en la propiedad que seguía. Tendría unos 8 o 9 años y jugábamos en el jardín y corredores. Seguidamente, había una casa de madera, muy sombría, oscura, en la cual vivía mi familia: Azalia, mi madre, y mis tíos: Rosario, “Chayo”, quien fuera directora del correo por más de 30 años; Oscar, quien era ciego e interpretó por muchos años el programa “el abuelito Miguel”, por Radio Cima; Ricardo, sastre de profesión y mi abuelita Isabel, la única abuela que conocí, quien era tía de don León Cortés Castro, ya que era hermana de la madre de don León, ex-presidente de la república, (l936-1940. En esa casa, él la visitó en una oportunidad que vino a San Ramón. Tenía yo 7 años, cuando se realizó esta visita, de la cual guardo el recuerdo de un hombre alto y muy bien vestido. Tiempo después, en su lugar preferido de la casa, la cocina, encontré a mi abuela llorando. Le pregunté el motivo a mi madre y me informó que el sobrino que la había visitado tiempo atrás, había fallecido. Había muerto don León Cortés, en el año 1946. También recuerdo un acontecimiento importante en mi vida, ya que en esa casa nació mi hermano Carlos Manuel, quien falleció, relativamente joven. Seguía luego una amplia propiedad, sin cercas, salvo un largo y no muy alto muro, donde había un pequeño cafetal y que se extendía hasta la casa en la que vivía, José Rafael Ramírez Salas, a quien nuestro pueblo conoció como “Lalo” y su esposa Blanca Ramírez Solís, con sus hijos: José Ángel, “Chepe” Emilce y Nidia. También visitaba esta casa, ya que desde niños me ha unido una gran amistad con “Chepe” y además, doña Blanca era una buena mujer, ama de casa, muy cariñosa y muy amiga de mi familia. Muchas veces participaba de comidas en esta casa. En la esquina, vivió por un tiempo, don Fulgencio González, a quien en San Ramón todos conocieron como “Checho”. Vivía con su esposa, doña Juana Camacho y sus hijos: Fernando,(Campeón”), casado con Emilce Montero, Guillermo, casado con Elieth Villalobos, Miguel, casado con Aura María Mora, Norma, casada con Rolando Sandoval-Vico-, Virginia, casada con Eduardo Sandoval y Anita, casada con Ricardo Zúñiga. De ellos han fallecido Miguel, Guillermo y Anita. Siguiendo hacia el este, tenía su casa de habitación don Eloy Chacón, su esposa Rosario Solís y sus hijos: Hubert, quien casó con Luz Rivas, quien por largos años se desempeñó como obstetra en el hospital ramonense, Bernarda, quien casó con Glauco Araya, empresario de transportes, Rosalba, casada con Leopoldo-Polo-Zumbado, quien trabajó en la Municipalidad ramonense, Etelgivina, esposa de Walter Cruz, empresario, especialmente en hotelería y restaurantes, Cecilia, casada con Edwin Quesada y Humberto.
La calle al frente de don Eloy, era un gran barrial, ya que era de tierra y a la par de éste señor, siguiendo hacia el este, vivían varias familias: doña Carmen Suárez y sus hijos Marvin, Edwin-Vincho- y Marta. Marvin era muy conocido y querido en el pueblo y administró por muchos años el bar del Centro de Cultura Social-Club Parrita, Edwin se dedicó al transporte de personas y Marta, educadora, hoy disfruta de su pensión. Otra que vivía en este lugar, era doña Teodolinda Rodríguez y su hijo Alfredo. Al final, vivía Juan Chavarría, de profesión zapatero, que tenía en su propia casa una remendona,(reparación de calzado), aunque también confeccionaba zapatos. Pero don Juan, quien era un personaje conocido en el pueblo, tenía una debilidad: las bebidas espirituosas y lamentablemente, abusaba de ellas. Pero era buena persona. De la casa de este señor hacia el norte, no había ninguna construcción y doblando hacia el oeste, hasta pegar con la propiedad de los Herrera, lo mismo. Años después se fue poblando poco a poco. Hoy día, toda la manzana está construida. Así ha sucedido con todas las manzanas de nuestra ciudad: de pocas construcciones, hace 60 o 65 años, a manzanas totalmente edificadas Son pocos los terrenos desocupados hoy día. Es el avance inevitable de los pueblos.

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Recorriendo el quinto cerro

Publicado por eloccidente En noviembre - 30 - 2010

Recorriendo el quinto cerro:
EL PASEO FAVORITO DE NUESTROS ABUELOS
Por: Paul Brenes Cambronero Lea el resto del Artículo »

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Dos ramonenses muy ilustres

Publicado por eloccidente En junio - 25 - 2010

Paul Brenes Cambroneroilu

La historia de San Ramón está plagada de hechos y personas que dieron renombre a nuestro cantón. A lo largo de los 166 años que hemos acumulado desde la fundación del poblado, el 19 de enero de 1844, encontramos muchos ejemplos de lo que mencionamos, y cada vez que esculcamos en nuestra historia, afloran nuevos ejemplos que debemos exponer ante la comunidad como un necesario recordatorio, pues por razones obvias, la memoria colectiva tiende en forma cíclica, a olvidar ciertos hechos importantes, debido a que hay algunos otros que acaparan la atención.

Por ejemplo, en los últimos sesenta años, los ramonenses tuvimos una participación de primera línea en los hechos políticos y militares de 1948, hechos que marcaron la vida de todo el país. Por esa razón, a lo largo de sesenta años, el 48 ha opacado a otras gestas no menos importantes. La figura de don Pepe Figueres acaparó. Junto con la de otros ramonenses, nuestra historia patria y de alguna manera se convirtieron en los símbolos de nuestro pueblo. De igual manera pasó en los treinta años previos a 1948, cuando el país entero vivió la estela que dejaron los sucesos de 1917-19, cuando otro ramonense encabezó la lucha contra la última tiranía que hemos padecido: la de los hermanos Federico y Joaquín Tinoco Granados, así de la figura de Julio Acosta García se nutrió esa historia.

Los dos ejemplos mencionados anteriormente, no son únicos, hay muchos más, que por su vistosidad, hacen que otros pasen a un segundo plano, por cuestiones meramente circunstanciales. Por esa razón, es importante que hagamos de vez en cuando un recuento de nuestra historia.

En este sentido, presentamos en esta ocasión, la biografía de dos ramonenses ilustres:

JULIO HERNÁNDEZ UGALDE: La grandeza que nació de la sencillez
Julio Hernández Ugalde, es uno de esos personajes que a pesar de su meritoria labor en el progreso de San Ramón, se sumergió en el olvido durante muchos años. La razón es simple, allá por 1932, este empresario y cafetalero ramonense, emigró hacia Puntarenas, víctima de la crisis mundial que se desató a raíz de la gran depresión. No es, sino hasta la década de los ochentas del siglo XX, cuando su nombre emerge del olvido, gracias al Dr. Francisco Mirambell Solís, quien publica un libro en el que narra magistralmente la historia del Teatro Minerva, un proyecto cultural de gran envergadura que llevaron a cabo tres personajes de nuestra historia y que se convirtió en el segundo teatro, en tamaño, calidad e importancia, del país. El Teatro Minerva se inauguró en mayo de 1914 y aún es nuestra era sorprende la aparición de un Teatro de 88 plazas y 200 luces en un pueblo como San Ramón, que si bien sobresalía por su cultura, también era una aldea barrialosa en invierno y polvorienta en verano.

Conjuntamente con dos catalanes: Francisco Mirambell Llavina y Mariano Figueres Forges, Julio Hernández Ugalde se convierte en empresario teatral y dan inicio a una gesta sin parangón en la historia de Costa Rica.

Por el Teatro Minerva desfilaron compañías de zarzuela, de teatro, bailes, musicales y de todo tipo, que vinieron a llenar de sano entretenimiento a la población ramonense, afecta de por sí a los temas culturales. Además se convirtió en el sitio adecuado para las veladas, aquellas inolvidables jornadas en las que los ramonenses declamaban, bailaban, cantaban, hacían música y también hacían reír a los concurrentes en aquellas noches muy lejanas de la aparición del televisor.

Julio Hernández no fue solamente un teatro, fue una personalidad que descolló como empresario cafetalero y ganadero; como comerciante y siempre atento a colaborar con su pueblo. Fue propietario de las cuatro esquinas ubicadas en la esquina sureste de la Plaza Rafael Rodríguez y como tal, donó el cuarto de manzana que le pertenecía en lo que hoy es el Complejo Deportivo Rafael Rodríguez Salas, allá en el Barrio del Tremedal.

Eterno Presidente Municipal en una época clave para el desarrollo de San Ramón, entre 1912 y 1920, impulsó el progreso de nuestro pueblo de una manera notable.

Julio Hernández Ugalde nació en Heredia en 1869 y muy niño vino a vivir a San Ramón. Falleció en Puntarenas en 1955.

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VIRGILIO RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ: Linaje y figura

Virgilio Rodríguez Rodríguez es de esos hombres que nacen en un pueblo al que está amarrado desde varias generaciones atrás, por la sangre pionera de sus ancestros. Hijo del patriarca ramonense Rafael Rodríguez Salas y de su esposa Patricia Rodríguez Rodríguez, quien fue hija a su vez de Ramón Rodríguez Solórzano el principal entre los fundadores del poblado de San Ramón y de Juliana Rodríguez, su esposa, vino al mundo con la misión de continuar la obra insigne desarrollada por sus ancestros. Por la línea paterna, fue nieto de Manuel “Lico” Rodríguez Cruz el maestro imaginero cuyo nombre ha sido postulado para Benemérito de la Patria en la rama de las Artes. Así es como al revisar su vida y su obra, nos encontramos ante un hombre que nunca “descubrió” el amor por su pueblo, simplemente lo traía en sus genes, a borbollones circulaba por su sangre.

Así fue su vida. De su padre Rafael heredó el tesón y la clara visión de que las grandes obras se logran siempre y cuando se ponga manos a la obra, al igual que él, Virgilio abrió caminos para comunicar a San Ramón con San Carlos, con Puntarenas y con todo lo que significara extender el progreso.

Nació en San Ramón en 1892, su vida fue la de un hombre honesto, laborioso, de profundos valores y apegado a su pueblo por el que hizo todo tipo de esfuerzos. De su padre Rafael heredó la tendencia y las habilidades para hacer caminos de penetración a remotas regiones, además fue agrimensor y con eso se ganó la vida y la de su familia; en 1937 fue Jefe Político.

De los más visibles hechos en la vida de Virgilio Rodríguez se encuentra, haber sido el autor de la letra del Himno Cívico Ramonense, Alma Huetar, un himno que describe fielmente al personalidad, los actos y el pensamiento de los hijos de San Ramón. En su primera versión este himno contó con música compuesta por el maestro Julio Fonseca, pero a partir de 1960 se cuenta con otro arreglo musical, para la misma letra, esta vez compuesto por un ilustre músico Ramonense: Jorge Mora Bustamante.

A finales de 1941se trasladó a vivir a San José junto con su familia, en busca de mejores oportunidades de estudio para sus hijos. Los últimos años de su vida los vivió trabajando en Punta Llorona, en el Pacífico Sur de nuestro país, laborando para una empresa que producía aceite a base de la pulpa del coco. De Punta Llorona, según nos lo narra su hijo, el escritor e historiador Eugenio Rodríguez Vega, regresó gravemente enfermo y falleció en el año 1946, cuando apenas contaba con 54 años de edad.

Alma Huetar

Himno Cívico Ramonense

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Letra: Virgilio Rodríguez Rodríguez

Música: Jorge Mora Bustamante

Ramonenses de pie siempre altivos

no debemos jamás implorar

antes firmes cantemos erguidos

nuestro lema será dignidad

Nada importa que a veces perdamos

lo que gana implorando el servil

pues los pueblos que bajan la frente

en la historia no deben vivir

¡VIVA SAN RAMÓN!

¡VIVA!

San Ramón sus matices rebeldes

de un cacique huetar heredó

orgulloso, resuelto y valiente

que jamás la cerviz doblegó

En el alma se sienten las voces

de los viejos abuelos cantar

Ramonenses de todos los tiempos

vuestro lema será dignidad

(bis) Ramonenses de pie siempre altivos

no debemos jamás implorar …

(bis) En el alma se sienten las voces

de los viejos abuelos cantar…

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La galería de los hijos predilectos de San Ramón

Publicado por eloccidente En abril - 2 - 2010

Paul Brenes Cambronero
El cantón de San Ramón constituye un caso inusitado en la historia de Costa Rica. Desde su fundación, en el año 1944, se ha destacado por ser una comunidad progresista y visionaria, pero sobre todo ha destacado por su apego a la educación y a la cultura. En los 166 años de vida que tiene hasta la fecha, San Ramón ha sido admirado por propios y extraños por todos los logros conseguidos.

Las razones de este fenómeno han sido explicadas en muchas ocasiones, pero es importante recalcar, que la mini cultura que floreció aislada del resto del país, entre estas suaves colinas, repercutió directa e indirectamente en la historia de nuestra patria.

Muchos han sido los ramonenses; hombres y mujeres, a quienes nuestro país reconoce como sus mejores hijos y los ha colocado en sitiales de honor, para ejemplo de todas las generaciones futuras.

La comunidad de San Ramón, a lo largo de todos estos años se ha mostrado orgullosa de la labor de muchos de estos ciudadanos, quienes han destacado en todas las áreas del quehacer nacional: Poetas, escritores, Beneméritos de la Patria, educadores, científicos, escultores, entre muchas otras. Por esa razón, desde tiempos muy antiguos, ha sido costumbre rendir homenaje a todos aquellos ramonenses de ambos sexos que, para honor de su pueblo, han descollado a nivel internacional e internacional.

Una de las formas de homenajear a estas personas, ha sido la colocación de sus retratos en galerías, de manera que permanezcan a la vista de los “ramonenses de todos los tiempos”, como reza nuestro himno cívico.

El pueblo de San Ramón se encuentra en deuda con una numerosa cantidad de sus hijas y de sus hijos, personajes trascendentes en nuestra historia y en la historia nacional, a quienes no se ha homenajeado, básicamente porque sus nombres se han sumergido en el tiempo. Por eso la memoria colectiva debe conocer a todos estos personajes, su vida y su obra, como una mejor manera de conocer nuestras raíces y para entender a plenitud a quienes se debe el San Ramón en que vivimos.

Por lo motivos expuestos, la Comisión de Educación y Cultura ha realizado un análisis detallado de la historia de San Ramón y con base el él, se ha preparado un listado que incluye a todos estas personas que esperan el reconocimiento de parte de los que tenemos la obligación de velar por la memoria colectiva.

El pasado 26 de febrero, en una lucida Sesión Solemne del Concejo Municipal, se llevó a cabo la actualización de la Galería de Hijas e Hijos Predilectos del cantón de San Ramón; sesión en la que el salón de sesiones se hizo insuficiente para albergar a la gran cantidad de parientes y amigos de los homenajeados que se hicieron presentes. Con el arribo de diecisiete nuevos integrantes, producto del estudio realizado por la Comisión de Educación y Cultura, se cubrió numerosas “lagunas” históricas y se develizó los retratos de ilustres ramonenses que cubrieron de gloria a su pueblo. Con este acto, la Galería tiene ahora cincuenta y dos integrantes entre los que se encuentran nueve Beneméritos de la Patria, dos candidatos a ese mismo honor, cuyos nombres se discuten en la Asamblea Legislativa, científicos, escultores, pintores, historiadores, escritores, poetas, educadores, músicos, compositores, periodistas, políticos y personas que impulsaron el progreso de San Ramón.

En una lucida ceremonia, se hizo un recuento de la vida y obra de los cincuenta y dos integrantes de la galería y se develizó el retrato de los diecisiete nuevos integrantes, acto que fue llevado a cabo por los parientes cercanos de cada uno de ellos.

Además la Comisión de Educación y Cultura de la Municipalidad de San Ramón hizo entrega a los asistentes, a los archivos municipales y a las principales bibliotecas del cantón, de una memoria que contiene todos los nombres, fotografías y reseñas bibliográficas de cada integrante de la mencionada galería. Esta reseña será publicada mediante un libro de gran valor histórico, gracias a que la Municipalidad de San Ramón mantiene como adscrita a la Editorial Alma Huetar, órgano que será responsable de la edición de esta obra y de otras cuatro obras literarias relativas a San Ramón, durante 2010.

Los nuevos integrantes de la galería son los siguientes:

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Federico Salas Carvajal. Considerado uno de los más destacados educadores ramonenses de todos los tiempos. En muchas ocasiones Regidor Municipal. La Escuela del distrito de San Juan, del cual es oriundo, lleva su nombre. Incluido en la Galería de la Escuela Jorge Washington.

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El bautizo de la Escuela Lisímaco Chavarría en Tabarcia

Publicado por eloccidente En febrero - 10 - 2010

Por: Fernando González Vásquez

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Aquilio Orlich Zamora

Publicado por eloccidente En febrero - 10 - 2010

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En el 120 aniversario de su natalicio

Por: Fernando González Vásquez

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Dias de Colegio

Publicado por admin En mayo - 16 - 2009
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En la Escuela Jorge Washington era el lugar para la práctica del baloncesto, hace muchos años, en San Ramón. En 1969, este grupo de colegiales representaban al Instituto Superior de Educación como su seleccionado masculino de basketball. Vemos de pie, en el orden usual a Harold Mora Palma, desconocido,Rafael Ángel Martínez Arroyo, José Pablo Lizano Soto, Luis Antonio Polonio Lobo, Julio Alonso Ulate Carballo. Abajo: Jorge Luis Zaglul Slon, José Joaquín Herrera Barrantes y José Pablo Quesada Villalobos.

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