Archivo para la Categoría ‘opinión’

FELIZ AÑO NUEVO 2012

Publicado por eloccidente En enero - 31 - 2012

Alberto Fonseca

Iniciamos un nuevo año  llenos de esperanza y optimismo. Un año nuevo que empieza a dar sus primeros pasos, después de haber concluido trescientos sesenta y cinco días. Iniciamos un ciclo más en nuestra existencia, esperando que a la vuelta de las horas, podamos recibir el fruto de nuestro trabajo. Cuánto tenemos que esforzarnos, inundados de esfuerzo, lucha, perseverancia y especialmente tomados de la mano de Dios, para ver coronados nuestros esfuerzos y lograr los objetivos propuestos.

A partir de este momento, debemos  de proponernos metas y hacer un inventario de nuestras fortalezas y debilidades, con el fin de implementar los atributos que poseemos y erradicar de nuestro ser  las flaquezas. ¡Luchar, luchar, luchar…! Ese debe ser nuestro lema. Con la mirada puesta en ese Ser Superior –según lo conciba cada uno- y aferrados al espíritu de sacrificio y tesón, lograremos llevar la barca de nuestras vidas a puerto seguro.

Es importante hacer un repaso acerca de los triunfos alcanzados y de los que quedaron en el camino,  para retomar algunos y ponerlos en ejecución. Debemos de priorizar y cada día, al abrir los ojos, pedirle al Todopoderoso que nos ayude a conquistarlos.

Como seres sociales que somos, debemos estrechar lazos de amistad y fortalecer los existentes. Es prioridad encontrarnos con nosotros mismos y limpiar el camino de cuanto obstáculo exista.

Y pedir perdón, si hubiésemos ofendido al prójimo y correr a su encuentro, para unirnos en un fuerte abrazo. No nos olvidemos que somos pasajeros en esta vida.

Depongamos el odio, la avaricia, el egoísmo y cualquier defecto que nos pueda hacer la existencia insoportable. Y con la mirada puesta en Cristo caminar, caminar, caminar…hasta llegar al 31 de diciembre, satisfechos de haber vivido en este mundo unidos en paz y  amor. ¡Que así sea!

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PARA HABLAR Y OIR MEJOR EN 2012

Publicado por eloccidente En enero - 31 - 2012

Edward Róger Churnside Harrison

Un buen amigo suele decirme entre serio y broma:   “No me pierdo tus artículos,  para ver si algún día te  entiendo”.  Y tiene razón:   trato de ser tan  preciso en el uso del lenguaje que,  muchas veces,  yo mismo me pierdo en sus  intríngulis y sutilezas; pero también descubro significados o sentidos importantes y sorprendentes,  tanto en lo que  dicen y escriben otros,  como en lo que yo digo y escribo.  Un ejemplo  con numerosas implicaciones en el uso corriente y cotidiano,  así como en el análisis científico y la comunicación  intuitiva es la palabra “tiempo”.

San Agustín, en sus  CONFESIONES,  escribió:   “¿Qué es tiempo?  Si no  me preguntan,  lo sé.  Si me preguntan,  no lo sé”. Y,  en COCORÍ,   Joaquín  Gutiérrez Mangel  hizo por lo menos tres bellas distinciones y relaciones entre tiempo de  niños,  tiempo   de animales  y  tiempo de plantas.   Por mi parte,   durante más de veinticinco años vengo estudiando  tiempo en ciencia social,  específicamente cuanto se refiere a  organizaciones,  que  son infinitas  en número y diversidad.  Como resultado,  he escrito dos libros y varios   artículos  personales sobre  la materia;  además,  edité  un tercer libro en que participamos veintidós académicos e investigadores de quince países y universidades diferentes distribuidos por los cinco continentes.  ¡Con permiso!

Para comunicarse con precisión, es necesario distinguir entre  tiempo  físico-natural  y tiempo  psíquico-social.  Cuando alguien  dice  “el año  pasado se me fue rápido  (o lento)”,   obviamente no se está expresando correctamente  o  claramente:  un  “año” es la duración de la vuelta de la tierra alrededor del sol;  y, a no ser que ocurra algún fenómeno cosmológico (que tendría efectos cataclísmicos),  un “año” no puede ser  más “rápido”  o   “lento” que otro.  Es decir, “año” es una medida de tiempo físico-natural, la cual no varía normalmente de modo perceptible;  entonces, quien utiliza  esa frase no se está refiriendo a un “año”,  sino a otra  “cosa”,  diría Mario Bunge,  el físico y filósofo  argentino residente  en Canadá, que enseña en la Universidad de McGill  (Montreal).

Sospecharía que esa persona se   refiere  a tiempo psíquico-social:   medido por movimientos o cambios sociales,  por ejemplo,  la producción o actividad productiva de una empresa,  comparativamente con tiempo natural. Claro está:  como la primera  puede aumentar  (o disminuir);  entonces,   sí  tiene sentido afirmar que  nuestra  producción (tiempo social)  este   año  (tiempo natural)  fue más rápida  (o lenta)  que el  año pasado.  Tiempo psíquico-social refleja la duración de un movimiento o cambio realizado (“durée”,  dicen los sociólogos franceses) por seres humanos relativo a la de un cambio o movimiento percibido en su contexto físico-natural.

¿Lo anterior suena complicado?  De  hecho no lo es,  pero,  aunque lo fuera,  es real.  No es igual una acción de  -lo que  acontece  con-  un ser humano  o conjunto de seres humanos,  a lo que ocurre en su contexto (su ambiente natural).  Tiempo social y tiempo físico,  miden  duraciones de cosas muy  diferentes;   mezclarlas o usarlas  como si fueran   iguales genera gran cantidad de ambigüedades, contradicciones y confusiones. Inclusive   científicos sociales de máxima distinción o fama,   cometen esos errores;   no mencionemos a la gente  común y corriente.

Puedo   hacer   otras ilustraciones,  tanto con esa palabra de uso frecuente        -todos los días-  como   muchas otras.  Cuando mis interlocutores hablan así,  aún científicos sociales y  pido explicaciones sobre lo que están tratando de  decir,  nos solemos frustrar mutuamente;  y,  frecuentemente,  no hay más remedio que suspender la conversación,  cada parte pensando que la otra está exagerando,  molestando o bromeando.

Estimado lector,  estimada lectora,  si con lo que he  escrito arriba,  usted llega a esa conclusión,  sinceramente  no le culpo.  Sólo le pido pensar …  y  podríamos hablar.

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Mis encuentros con la nieve.

Publicado por eloccidente En enero - 31 - 2012

Domingo Ramos A.

Había visto las fotos de esa distinguida “Dama de Blanco”, en revistas y tarjetas de navidad, pero la conocí personalmente en 1977, en un pueblito, cercano al paraíso francés llamado Grenoble: historia y fantasía, reunidas por el pincel celestial… Finalizaban, con los últimos soles de setiembre, las primeras vacaciones de un estudiante pobre en Italia, el cual, arrastrado por el incontenible deseo de conocer más de cerca las culturas milenarias del Viejo Mundo, había recorrido ya, mochila a espalda y a punta de “aventones”, España, Portugal, Inglaterra, Escocia y Francia, en donde la campiña, colmada de uvas y peras, empezaba a sonrojarse con los primeros susurros del otoño: Guerrero Medieval de fina espada y rojiza cabellera…

Aquel atardecer de rosa y oro, sorprendió a la cansada golondrina, bajo el alero de una vieja cabaña, mordida entre los riscos de una empinada montaña que, con sutileza aguileña, se inclinaba sobre un pueblito pequeño, sembrado a orillas de un cristalino arroyo, con sus casitas blancas y sus ventanitas oscuras… A lo lejos, coronado por la aureola dorada del ocaso, aparecía colosal el Mont Blanc, cuyas añosas barbas se extendían hasta mi…

En cuanto despuntó el alba del día siguiente subí vereda arriba, detrás de las ágiles cabras que, con sus campanillas de bronce y cobre al cuello, alborozaban cada recodo del sendero, capturando a su paso, las últimas moras silvestres… Ya en la cima, un grito brotó de mi garganta; ahí estaba la majestuosa “Dama”, con su vestido de novia, de encajes azules y ribetes rosa, reclinada sobre su propia ternura de espuma y azúcar… Arrodillado, agradecí a Dios el sentirme parte de aquel instante… Ebrio de gozo, rodé, comí, me hundí en la nieve.

Las siguientes vacaciones recorrí los restantes países europeos, conociendo y visitando los principales museos y galerías de Arte Moderno. Asistí así, al mejor seminario que sobre la historia del arte conocí jamás. Cuando por el largo andar, hasta la lengua pesaba, era la hora de volver… Amores y nostalgias trenzadas con esperanzas y sueños, iban quedando a mi paso. Miré otras nieves; cuyas voces me dieron esperanza, ya en Noruega, Suiza, Italia y en la tierra del Danubio Azul, Strauss, Mozart y Liszt.

Y los años pasaron; me reencontré con esta Dama, en Québec: (Canadá) “Capital de la Nieve”, en donde participé con Edgar y Franklin Zúñiga, en cuatro concursos internacionales de Escultura en Nieve, 1990-1991. Cuando nos invitaron me parecía irreal trabajar un material tan efímero y desconocido; había que ir. Por primera vez la Organización de Québec invitaba a un equipo centroamericano, era un reto demasiado grande para despreciarlo y sin ningún apoyo estatal nos fuimos al norte.

A Canadá llegamos tan desnudos como vinimos al mundo: sin ropas ni zapatos adecuados, sin herramientas, sin conocer la rudeza de un material tan sutil. Nos tocó el bloque número cuatro, entre Francia y Brasil. Estos bloques se preparan en cajas de madera, (6 x3x3.5 mts) las cuales se llenan de nieve y se compacta. Iniciamos acorazados con gruesos y pesados uniformes del ejército militar canadiense, una escalera, unas palas y unos machetes como herramientas. El proyecto era “El hombre y el medio ambiente”: la necesidad de compartir y velar por un mundo que es de todos y que estamos destruyendo irremisiblemente.

Conocedores de la “talla directa” y el esculpido en materiales duros, el peor enemigo era la temperatura (menos 20 grados centígrados). Pero rápidamente la colosal figura fue brotando del bloque, mostrando el proceso evolutivo del hombre en la historia… Los planos lisos, líneas fluidas, volúmenes y espacios bien armonizados asombraron al público y al jurado; obtuvimos la Medalla de Oro del primer lugar. ¡Qué hermosa experiencia vivida a plenitud!

La última noche en Québec, contemplé la quietud de aquel manto mágico que cubría calles, plazas y techos, sobre el cual, los pies de los niños habían dejado su mensaje de esperanza.¡Qué contraste, en Irak se destruía la vida! Era momento de reflexionar y, muchos años más tarde, como al coronel Aureliano Buendía, también yo recordé el día en que conocí la nieve. (dichosamente yo no estaba ante un pelotón de fusilamiento). Recordé que Miguel Ángel realizó una obra de nieve y lo entendí, aunque siempre pensé que yo jamás lo haría. Dichosamente el tiempo me demostraba cuán agradable era el agua que había jurado no beber nunca. Ahora podía comprender mejor la vida del pueblo “inuit” (esquimal), las leyendas de los vikingos o el porqué aquella “Dama de Blanco” había derrotado al poderoso ejército del Emperador Napoleón.

Mientras pensaba, un suspiro voló desde mi pecho: búho asustado escapando de un viejo campanario… La vida era como una obra tallada con las manos, en el efímero bloque de la existencia, para buscar nuestra verdad. Pronto vendría la primavera, colgando rosa y zafiro donde el diente otoñal mordiera la última hoja que se llevó el viento de prado en prado. Su aliento perfumado, como hada madrina, iría despertando la vida aletargada en aquellos árboles adustos, en cuyo silencio imperturbable tejían con amor los arco iris de pétalos multicolores con que la primavera engalanaría sus carruajes: preludios de amor y vida. Vendría el sol y sus doradas saetas derretirían aquella nieve. La “Dama de Blanco” se iría con nuestro mensaje de paz y amor… El cálido verano convertiría la nieve en agua y parte de ella se elevaría al cielo sobre los vientos, como plegaria de madre, buscando la eternidad. Un nuevo otoño las incubaría en las alturas y un nuevo invierno las esparciría sobre la tierra en forma de nieve blanca… Sí, así se irá la vida cuando la muerte nos despierte para florecer en la las alturas cósmicas. Hasta que otro invierno nos regrese purificados.

Un año después, como aves migratorias, acudimos a los certámenes de escultura en nieve. El éxito de nuestra primera experiencia, aún cuando no había sido valorado ni comprendido en nuestro país, nos motivó para tres certámenes seguidos en un mes. Con herramientas caseras, pero eficaces, nos enfrentamos al primer reto en Montreal donde el viento hacía descender la temperatura a menos 30 grados. Éramos cinco equipos solamente y con la obra “La pareja ante el futuro”: un hombre y una mujer tejiendo unidos el florecer de las nuevas generaciones humanas, logramos la Medalla de Oro del primer lugar… De Montreal pasamos a Milwaukee, Wisc, USA, en donde la temperatura amenazaba con derretirnos el bloque antes de terminarlo de esculpir… Realizamos una escultura llamada “El hombre ante el futuro” y con ella logramos obtener el Segundo Premio, Plata, entre los 18 equipos participantes.

Veinte equipos competimos en Québec, arena ya conocida para nosotros. Realizamos una obra: “La incomunicación”, que nos deparó el Tercer Premio. Eran tres figuras unidas que miraban hacia lugares diferentes, recordando que, a pesar de la moderna tecnología que nos comunica con todo el mundo, cada día es mayor la incomunicación que existe entre los seres humanos.

Motivos no faltaban para celebrar y estar felices; éramos el primer equipo en la historia de los certámenes de escultura en nieve que, sin tener nieve, había logrado cuatro premio consecutivos. Habíamos logrado abrir un nuevo horizonte al arte costarricense y “conformar” un “verdadero equipo”, dejando de lado (hasta entonces) la envidia y los celos que corroen y matan cualquier proyecto en nuestro país… Era positivo comprobar lo que se puede hacer unidos en vez de destrozarnos a dentelladas… Pero muchos corazones estaban tristes por la partida y muerte de Gabrielle, una joven Suiza, quien el año anterior nos acompañó cariñosa, alentándonos con una sonrisa y un irrefutable café caliente.

Aunque hubo invitaciones de Italia y Rusia, ya no volví con mi “Dama de Blanco”. El sendero estaba marcado; el éxito y las cosas de esta vida son fugaces, los horizontes cambian… Pero donde quiera que una mano tibia esculpa nieve, habrá un mensaje de paz y amor, de quienes creemos que vivir mucho más que un negocio; es la oportunidad de forjar un mundo libre y cada día mejor.

Amigos: durante estos fríos días de diciembre y enero, saboreando un tamal y un café negro, decidí compartirles esta vivencia para decirles que somos bendecidos con nuestro clima y este terruño de palmas, cacao, tortillas y gallo pinto. Y que jamás debemos dejar que lleguen al corazón las nieves del olvido, la soledad o la tristeza… ¡Feliz año!

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El verdadero sentido de la navidad

Publicado por eloccidente En diciembre - 15 - 2011

Pbro. José Daniel Vargas

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UNA VERDE NAVIDAD

Publicado por eloccidente En diciembre - 15 - 2011

Dr. Sergio A. Molina, Ph.D. (smolina@fieldstudies.org)

Profesor residente de economía y política ambiental

Centro de Estudios sobre Desarrollo Sostenible

The School for Field Studies (SFS

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CUANDO LOS HIJOS VUELAN

Publicado por eloccidente En diciembre - 15 - 2011

Domingo Ramos A.

Pocas cosas eran tan gratas en nuestra niñez, como encontrar un nido. Uno subía hasta el paredón o la rama del árbol, arriesgando caerse y romperse los huesos, con tal de alcanzar a ver los huevecillos llenos de pecas, donde se desenvolvía el sorprendente milagro de la vida. Ese hallazgo cambiaba todo, porque aquel nido pasaba a ser parte de uno; lo sentíamos como si fuera propio, del mismo modo que el principito sentía suya a su amiga la zorra… Y allá íbamos todos los días pese a las airadas protestas de sus padres que algunas veces amenazaban con sacarnos los ojos con sus afilados picos… ¡Ah, si todos los padres defendiéramos y quisiéramos los hijos con el esmero y dedicación que lo hacen los pájaros!

De igual manera uno se sentía responsable de ver la nidada llegar a buen destino: nacer, crecer, emplumar y volar. Por ello uno la emprendía contra el gato atisbador que, al pie del árbol, se sentaba a lamerse los bigotes, como ricachón de turno saboreando el fruto de sus avaricias… Uno a uno nacían los polluelos y uno a uno se iban… ¡Qué triste era encontrar un día el nido vacío! Pero ¡qué doloroso era encontrar las plumitas de alguno de los pichones y saber que había sido devorado por algún animal o ave depredadora de las que nunca faltan en la vida! ¡Qué duro era encontrar alguno muerto a la vera del camino, sabiendo que jamás surcaría el cielo con sus cerradas alas!

Como a los pajarillos, a los padres nos toca alimentar a los hijos y apoyarlos en todo, para que un día abandonen su nido en pos de la felicidad del corazón. Hace poco tuve esa experiencia; se me casó la primera de las tres “poesías” que por hijas me brindó Dios- como dijo el novio de una. Y entendí, después de tantos años, por qué cuando los hijos se casan, según está escrito, para irse con otra persona que no era nada suyo, los padres no pueden evitar alguna lagrimilla que brota desde el alma. En el trayecto de la puerta de la iglesia al altar, se vienen a la memoria tantos recuerdos y vivencias, desde el embarazo hasta que se tuvieron entre los brazos por vez primera. Desde que se escuchó su corazón aún en el vientre, hasta cuando empezó a pronunciar sus primeras palabras, cuando dio sus primeros pasos y le salió el primer diente… Cosas que parecían haberse olvidado regresan atropelladamente por el recuerdo que fluye como cabeza de agua… Cuando fueron al kinder, cuando pasaron a la escuela y después entraron a la universidad para salir graduados y convertidos en profesionales.

Los hijos se casan como lo hicimos sus padres, para unirse a otro ser que no era nada de uno y de pronto lo es todo: cielo, aire, canto, poesía… Formar otro núcleo y continuar el proceso evolutivo de la vida y de crecimiento personal. Hacen lo que aquellos pajarillos del nido: volar, surcar nuevos cielos y que dicha que lo hacen en alas del amor: el más arrollador, hermoso y puro de los sentimientos…

Pero aunque todos saludan y felicitan, en esos momentos el corazón y el alma se confunden como quebrada después de un aguacero. Es un sentimiento extraño, de alegría y tristeza, de nostalgia y desarraigo. De pronto aquel ser que se llevó de la mano, que compartió con uno, que se sentó a la mesa a departir los alimentos, se hace grande y abre sus alas al amor y a la vida. Un vuelo en el que hay que dejarlos libres como lo hicimos un día nosotros…

Las obras de arte, los hijos y la poesía no son nuestros, pues como dice Kalil Gibrán, los padres somos el arco por los que se disparan los hijos como flechas vivientes, hacia la vida . “ Vuestros hijos no son hijos vuestros. Son los hijos y las hijas de la vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros. Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas. Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños” (16- 17, El Profeta)

Para eso se preparan los hijos y se les dan valores y principios, para que tomen su antorcha y corran hacia su propio pebetero, en busca del laurel de su verdad. Para eso se les mostró el cielo y se les señaló el sol, para que busquen su luz y la de Dios. Porque en los hijos seguirá viva nuestra sangre y nuestras verdades, pues el espíritu renace en ellos. Los padres no debemos preocuparnos tanto por dejarles herencias materiales, sino lazos espirituales para que se desarrollen sanamente en la sociedad. Los buenos padres no son aquellos que sacian todos los apetitos de sus hijos, sino los que los hacen razonar y los enseñan a discernir. Son aquellos que se pulen en educar y guiar a sus pequeños para que sean felices y honestos, solidarios y humanos. Porque es deber heredarle hijos nobles a la vida, para que atraviesen por ella sin amarguras ni rencores, de modo que sus flores sean puras y vivas como los azahares del monte.

Cuando los hijos se casan -dice Gibrán- nacen juntos para siempre y juntos van a estar cuando la muerte esparza sus días. “Sí, estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía. Dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagáis el amor una atadura. Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa. Daos el uno al otro vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo- Gibrán, el Profeta, pag, 15-6).

Así es que aunque el nido se sienta vacío, aunque nos sobre un puesto a la mesa y siempre el oído espere las buenas noches antes de dormirse, quienes hemos tenido la suerte de casar hijos con personas honestas, debemos sentirnos dichosos y felices. No pocos nidos se deshacen cuando hay drogas en el hogar, cuando los hijos se han prostituido, cuando hay infidelidades y separaciones. Cuando se cae en desgracia, bajo una enfermedad o en la jaula de una prisión. El buen hijo que se casa, busca casa, pero permanece unido a su nido paterno. Crear hijos sanos física y espiritualmente hoy día, cuando todo parece no tener secretos, ni fronteras, ni tabúes, es tarea seria. El buen padre encomienda sus hijos a Dios, pero no cierra nunca las puertas de su corazón. Mucho ayuda la fe en Dios y la oración sincera, pero sobre todo, el predicar con el ejemplo. Nada detiene a dos enamorados y cuando ellos vuelan, hay que verlos partir con la esperanza de una vida mejor para ellos, pues en su corazón harán nido las abejas del amor…

 

 

 

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A semejanza del arte

Publicado por eloccidente En diciembre - 8 - 2011

A semejanza del arte

 

Por: Aquiles Jiménez, escultor


Filósofo es aquel que encuentra la belleza en la verdad, artista es aquel que encuentra la verdad en la belleza. Esta aseveración podría a primera vista confundirnos, pues la verdad ha perdido su belleza en  nuestros tiempos, y la belleza ya no es una “verdad” compartida por todos.

 

Es más, mientras más se acerca la belleza a nuestras verdades-positivistas, más se sumerge en el abismo de lo absurdo, de lo arbitrario y de lo utilitario. Cuando Adorno dijo hace mucho tiempo: es evidente que el arte no es evidente… no hizo más que condensar ese sentimiento general de desencanto hacia la creatividad en nuestras sociedades. Nuestra educación crea los andamios de una estructura social que funciona basada en “verdades estadísticas”, verdades que son instrumentos de poder más que de evolución. Este reconocimiento exclusivo de la razón-lógica como instrumento de aprehensión de la realidad nos induce a verdades sin espíritu, verdades que justifican en forma solapada o abierta el genocidio, la pobreza extrema y la injusticia universal.

 

La verdad es que a veces creo que ya no importa ni la belleza ni la verdad, sólo los instrumentos que nos promuevan como seres eficientes para obtener el respeto de todos.

 

Pobre filósofo, cómo puede encontrar belleza en nuestras verdades, si son demasiado macabras y absurdas, son verdades que sólo sirven para enumerar datos, para crear imágenes ficticias y para instrumentalizar  los sueños del hombre.

 

Pobre artista, cómo puede encontrar la verdad en la belleza, pues es cada vez  más difícil que encuentre  su verdad en el arte, simplemente porque el arte ya no tiene trascendencia sino se convierte en una empresa de mercadeo.

 

Hay que recordar que sólo el camino de la creación puede fundar nuevas verdades, esas verdades que se repiten en las instituciones educativas tuvieron su origen en la fuerza creativa de un individuo que se negó a repetir. Fueron imágenes que se construyeron a semejanza del arte. Mientras no se interiorice la urgencia de la creatividad no se podrá alcanzar la excelencia educativa y seguiremos amontonando hechos que decantarán esas verdades espeluznantes con las que convivimos sin tener la más mínima posibilidad de transformarlas, pues las  hemos construido desde la más profunda convicción de lo exteriorista,  del conocimiento como medio de poder para subsanar la conciencia de hombres espiritualmente impotentes y desdichados

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Malicia indígena e inseguridad

Publicado por eloccidente En septiembre - 12 - 2011

Malicia indígena e inseguridad

 

Por: Alexis Castro

El otro día un amigo me pidió que escribiera sobre el tema de la inseguridad ciudadana. De esto se habla mucho, sobre todo cuando se atenta contra la vida de amigos, conocidos y vecinos.

La población clama por fortalecer los comités de vigilancia en cada barrio y espera recolectar nueve mil firmas necesarias para solicitar a la Corte evaluar la posibilidad de establecer una oficina vespertina del Tribunal Penal de Flagrancia, para dar trámite expedito al robo de cadenas, celulares etc. Sin embargo, la situación va más allá.

En un mundo globalizado, el desarrollo económico de un pueblo por lo general, no es equitativo, para todos sus miembros. No obstante, sus problemas por lo general son comunes. Para analizar cuáles son los factores de ese desequilibrio, se requieren de estadísticas para tener una idea general.

Excepto el informe del Estado de la Nación, que brinda un análisis de la situación del país, no existe como sería deseable, un estudio económico de la región de Occidente, que analice el índice de desarrollo humano de la Región. Ante este panorama, la guía es la observación de la infraestructura, nivel educativo, negocios, industrias y otras actividades productivas y sociales, políticas y culturales que permita intuir por donde va ese crecimiento.

Lo que es claro e inequívoco es la continuidad marcada de una región dormitorio, con muchas oportunidades de crecimiento, pero con pocos esfuerzos de las autoridades para revertir ese problema. Esto podría explicar, de alguna manera, el aumento de la desigualdad en los ingresos, la delincuencia y otros males sociales que afectan y repercuten cuando se suscitan hechos de violencia y muerte.

En este sentido, recuerdo el intento de atraer inversión de alto contenido tecnológico y servicios empresariales internacionales para la generación de empleo, conocido como parque empresarial de Occidente. El plan maestro tenía como objetivo crear oportunidades de empleo para quienes cuentan con mayor educación y destrezas. Sin embargo, fue un esfuerzo frustrado.

Los atracos a la luz del día de la joyería Chaves, la pulpería de Giovanni, la muerte del pulpero Hugo y los cinco estudiantes no son producto de la casualidad, sino del deterioro de una sociedad acosada por la falta de oportunidades económicas, sociales, políticas y la pérdida de valores espirituales.

Otros hechos no menos importantes son: la falta de educación vial tanto de peatones como conductores y la desintegración familiar a partir de la violación de los derechos individuales y colectivos. Esto da como resultado un binomio de factores que dan miedo, debido al irrespeto de límites de unos y otros.

La paz social y la calidad de vida han decaído. El anhelo de tener un carro nuevo, una casa y hasta usar un par de aretes de oro podrían tener un final terrorífico, de continuar permitiendo, que unos pocos amedrenten a la mayoría. Para peores males, el temor de la gente sobrepasa la realidad, con un enemigo más, la especulación amarillista que insta a la población a ser menos tolerante.

La seguridad será un tema permanente de discusión, mientras que el Estado no lo aborde desde una perspectiva integral y en el seno familiar no redoblen esfuerzos para aprender a respetar a los otros. Mientras esto ocurre, hay que aprender de la malicia indígena para continuar sobrellevando la vida. De lo contrario se va a limitar aún más la libertad de los individuos.

 

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Mala interpretación

Publicado por eloccidente En abril - 1 - 2011

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Mala interpretación

Redacción
Alexis Castro

En el periódico El Occidente siempre hemos reconocido la importancia de la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica para la Región de Occidente y por ello durante años, en diferentes ediciones, hemos destacado el aporte de ésta en el desarrollo social, económico, político y cultural de la zona.

Sin embargo, hay veces las palabras pueden ser mal interpretadas a pesar de las buenas intenciones con que se dicen, tal es el caso del artículo “Sede de Occidente debe mejorar infraestructura” publicado en la edición 144 correspondiente a enero 2011, que al parecer ha causado cierto malestar a las autoridades de la Sede, que son ajenas a los propósitos del comunicado de El Occidente.

El artículo en sí pretendía dar una información positiva y una reflexión realista, pues refleja la oportunidad que está por delante no sólo para los docentes, sino para las nuevas generaciones de estudiantes, que tendrán más espacios y aulas. Esto a la vez podría abrir la opción de descentralizar de la Sede Central algunas carreras que sin duda requiere el desarrollo económico de la Región de Occidente.

Cuando escribimos “durante años, esta unidad académica ha tenido que enfrentar múltiples limitaciones”, nos referimos a un hecho que no se puede obviar por más que no nos guste, pues la regionalización de la educación superior es “relativamente” lenta en relación a las expectativas de varios sectores empresariales, comunales y estudiantiles.

En cuanto a las carreras académicas que se imparten en este recinto, la información fue tomada de la propia página de la Universidad, pero nos limitamos a las opciones que se imparten en San Ramón y no a las de Grecia.

Tampoco podemos negar que las universidades privadas busquen satisfacer las necesidades de otro sector de estudiantes que por diferentes razones no ingresan a la UCR, o las carreras que se imparten no satisfacen sus necesidades.

En honor a la verdad, la intención de El Occidente era la de destacar una noticia que consideramos muy importante para todos nuestros lectores. Desdichadamente la información que pudimos obtener del señor director fue muy escasa, gracias a los pocos minutos que nos pudo atender y es lamentable que las intenciones de El Occidente como medio informativo interesado en el acontecer de la región, hayan sido interpretas de otro modo, según se desprende del comunicado del señor Francisco Rodríguez Cascante, que gustosamente publicamos.

A propósito de mejorar la infraestructura de la Sede

En relación con su reportaje “Sede de Occidente debe mejorar infraestructura” publicado en El Occidente No. 144, correspondiente a enero 2011, le solicito publicar en forma íntegra el siguiente texto en calidad de derecho de respuesta. Esto debido a que, considero que la imagen de la Sede de Occidente se ve afectada negativamente por las imprecisiones, la falta de información y los sesgos que caracterizan el reportaje.

1. Es cierto que se va a hacer una inversión importante en el mantenimiento de la infraestructura de la Sede de Occidente, gracias al apoyo de la Administración de la señora Rectora Dra. Yamileth González García. Esta va a contemplar varias etapas, y en 2011 inicia la primera, con una inversión cercana a los 600 millones de colones. Este proceso se efectúa luego de un serio estudio de las necesidades de mantenimiento realizado por la Oficina Ejecutora del Plan de Inversiones de la Universidad de Costa Rica (OEPI). Sin embargo, esto no significa que no se haya invertido en mantenimiento. Durante todos los años, la Sede de Occidente invierte recursos de sus limitados presupuestos ordinarios en mantenimiento y construcciones.

2. Nuestra Sede de Occidente tiene un área de construcción de 27.655 metros cuadrados y cuenta con 21 hectáreas para su crecimiento. Es distante de la realidad afirmar que no se pueda a corto plazo albergar más estudiantes ni abrir nuevas carreras si no se mejoran las instalaciones y se realizan nuevas obras. Por el contrario, la Sede de Occidente ha venido en un proceso de crecimiento en las tres áreas sustantivas de la Universidad: Docencia, Acción Social e Investigación. Comparemos los siguientes datos. En el área de Docencia actualmente se ofrecen 24 opciones académicas en el Recinto de San Ramón, de las cuales 14 tienen el grado de licenciatura. En el Recinto de Grecia, se ofrecen 9 carreras, de las cuales 3 poseen licenciatura. La Sede, en general, ofrece 4 posgrados. Entonces, realmente se ofrecen 37 carreras en la Sede de Occidente. De ellas 11 son del área de educación. Veamos un ejemplo referido a la graduación del II semestre de 2009: graduamos 210 profesionales, de ellos 75 fueron del área de Educación. Por eso no es cierto, como lo afirma el Periódico, que la mayoría de opciones académicas de nuestra Sede sean en el área de Educación, y menos aún que esto haya “truncado transformaciones culturales, sociales, económicas y políticas de la zona de Occidente”. Tampoco es válido el argumento de que producto del énfasis en carreras de Educación los estudiantes busquen universidades privadas. El ingreso de personas a universidades privadas obedece a una serie de razones multicausales. También resulta desconcertante la disociación entre Educación y Desarrollo que se lee en tan desafortunada nota periodística de precaria adecuación informativa.

3. La Sede de Occidente ofrece no solamente cursos a sus estudiantes, sino una formación integral que involucra servicios de salud, de orientación, de recreación, de odontología, de psicología, de residencias, de trabajo social, así como la posibilidad de que los estudiantes formen parte de grupos culturales y deportivos u opten por becas para cursar pasantías en el extranjero, en universidades con las cuales tenemos convenios.

4. En el área de Investigación, nuestra Sede desarrolla 4 programas y 30 proyectos de investigación que generan conocimiento sobre problemáticas específicas. Se realizan permanentemente conferencias, simposios, seminarios y muchas actividades académicas de alto nivel. Asimismo, estamos por inaugurar el primer centro de investigación fuera de la Sede Rodrigo Facio: el Centro de Investigaciones sobre Diversidad Cultural y Estudios Regionales.

5. La Biblioteca Arturo Agüero Chaves cuenta con una colección bibliográfica de todas las disciplinas del conocimiento (libros, trabajos finales de graduación, obras de referencia y las colecciones especiales de: materiales de valor histórico, Arturo Agüero Chaves, Jorge A. Lines, Luis Ferrero Acosta, Carlos Zipfel y García, José Basileo Acuña Zeledón y Juan Manuel Sánchez Barrantes) de 149.500 ejemplares, 375 materiales audiovisuales y electrónicos, 408 mapas, 42.790 publicaciones periódicas nacionales e internacionales y bases de datos en línea, referenciales y con texto completo, entre otros.

6. En el área de Acción Social, se desarrollan 50 proyectos que tienen incidencia real en nuestras comunidades: Consultorios Jurídicos, Clínica Odontológica, Laboratorio de Matemática, entre otros.

7. Por otra parte, sí ha habido un destacado trabajo de creación de nuevas carreras en la Sede. En el 2006 ofrecíamos 24 carreras, en la actualidad impartimos 37 carreras.

8. La Sede de Occidente efectúa importantes aportes en la formación de profesionales para la región. En el año 2009 graduamos 317 nuevas personas, y el año pasado 333 nuevos profesionales.

9. El proceso de regionalización universitaria que inició en San Ramón de Alajuela en el año de 1968, gracias a los esfuerzos de una comunidad decidida a tener en su seno a la Universidad, y la visionaria gestión del exrector Carlos Monge Alfaro, no se trata simplemente de una lucha limitada por ofrecer carreras debido a que la mayoría se imparten en la Sede Rodrigo Facio. Se trata de ofrecer opciones académicas pertinentes para la zona de influencia pero con condiciones de alta calidad para los estudiantes de cualquier condición económica. Con esto quiero decir que nuestra Sede no solo se preocupa por la oferta académica, sino por atender integralmente a nuestros estudiantes y, a diferencia de las universidades privadas, brindarles procesos de enseñanza aprendizaje de carácter integral y con una visión humanista.

La Sede de Occidente avanza y crece cada día de la mano con las comunidades. Por eso, las obras son nuestros hechos y los estudiantes nuestra razón de ser.
Dr. Francisco Rodríguez Cascante
Director
Sede de Occidente
Universidad de Costa Rica

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La muerte de un indigente y la indiferencia social

Publicado por eloccidente En agosto - 25 - 2010

Alexis Castro
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