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Historias del mundo (II parte)
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on 11/12/2008 17:49:59 (204 Lecturas)
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Domingo Ramos A.
Pues aquel día sin fecha en aquel tiempo sin tiempo, Dios había, como todo padre moderno, dejado irse a los hijos a descubrir el nuevo mundo. ¿Qué cosas les esperarían en aquel terrón innominado, en donde todo humeaba de puro recién hecho, el cual empezaba a dar sus primeros giros de despegue, tratando de no descarrilarse, a tientas, sobre una órbita todavía no trazada?
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Hacia la vida!
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on 20/6/2008 18:00:30 (171 Lecturas)
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Domingo Ramos A. Se marchó el año 2007 con ansias y dolores, alegrías y suspiros, cantos y ayes. Se fue de prisa, arrastrando su carruaje por las colinas de se propio ocaso. Se fue en silencio como riachuelo taciturno. Se fue como las cosas trascendentes que pasan sin volver la vista atrás; para bien o para mal, las cosas pasan o suceden. Nada pasó que no estuviera escrito en las páginas de su tiempo, aunque no siempre descifremos el ¿por qué? Un hilo de nostalgia y de rabia, apretado en su boca reseca, se llevó el viajero. El hombre y la mujer de arcilla le siguieron, con ansias, hasta el horizonte de la esperanza, donde el nuevo año, vestidito de blanco, les salió al paso…
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El Agua
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on 9/2/2008 15:34:20 (158 Lecturas)
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El Agua Domingo Ramos A. Desde niño tuve oportunidad de apreciar las virtudes del H2O: agua. En Zapotal llovía quince meses al año y los patos y las ranas se hicieron familiares. Las silampas recortaban los perfiles como aceradas hojas de puñal. Sobre el techo de bijagua las lluvias repicaban durante largas horas… Los árboles recogían el “pelo de gato” y lo transformaban en gotas de vida cristalina que destilaban sobre la tierra para crear ojos de agua, lagunas y riachuelos… De vez en cuando un ternero llamaba a su madre y el gallo cuijen lanzaba la herida triste de su canto desde la troja… ¡Era temporal!
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Ser diferente
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on 7/12/2007 18:33:05 (175 Lecturas)
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Ser diferente Domingo Ramos A. Entre las cosas más hermosas que he realizado en esta vida, aparte de dar mis primeros pasos, aprender a escribir y leer, formar un hogar, plantar árboles, cultivar la tierra y tener hijas, tallar y esculpir, es haber sido docente. Todas estas cosas me han permitido crecer y desplazarme en la vida, de manera serena, apegado a la realidad. Haber nacido en el campo, lejos de las ansias que genera la vida moderna en la sociedad, me enseñó a sentirme parte del gran todo universal. El haber sido pobre de riquezas materiales me proporcionó la dicha de crecer libremente, anhelar y soñar con cosas reales; mirar al cielo y sentir sobre mi cabeza la inmensidad del cosmos, pero bajo mis plantas la tierra generadora de vida, estilos, formas y colores.
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Los Cafetales
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on 8/11/2007 11:10:41 (168 Lecturas)
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Los cafetales Domingo Ramos A. Supe en la escuela que el “grano de oro” vino de Arabia hasta América, donde se adaptó de maravilla. Favoreció el progreso económico y social de la Costa Rica de los S. XVIII y S XIX. y hoy el grano tico es requerido en todo el mundo por su aroma y calidad, aunque muchos jóvenes profesionales costarricenses, no sepan cómo se planta, cómo se cultiva, cómo se recoge o cómo se prepara esa deliciosa bebida que, al lado del gallo pinto, tortillas y natilla, alegran los buenos días…
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Zapotal y el Socorro
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on 6/11/2007 12:08:33 (104 Lecturas)
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Zapotal y el Socorro. Por Domingo Ramos A. Después de muchos años de ausencia, como el salmón, un día regresé al sitio donde mis ojos se abrieron a la luz física, con el acontecimiento más maravilloso que me haya sucedido jamás: nacer en medio de tan exuberante naturaleza…Durante el fangoso y casi intransitable camino, recordando tantas cosas de mi dormida infancia, la travesía por el Monte del Azahar me parecía eterna… Tantas veces, descalzo y a pie, transité aquel sendero entre las neblinas que ocultaban los armoniosos jilgueros, las pavas azules y los congos aulladores… El corazón se ensanchaba tanto que parecía romper la jaula torásica…Pero una vez allá, confieso ahora, un dolor secreto me fue invadiendo como la noche misma, donde no brillaba estrella, sino el aislado foco de las luciérnagas buscándose en el negror de las horas…Como el polvo fino e imperceptible del tiempo, la nostalgia fue invadiendo cada sendero, cada remanso, cada recodo del alma.
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El Referéndum
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on 17/8/2007 15:25:07 (126 Lecturas)
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El Referéndum… Por Domingo Ramos A. La fe puede mover montañas, pero al igual que las velas, su llama suele temblar ante los vientos adversos. Pero aunque las velas se apaguen, no hay que permitir que la oscuridad inunde los santuarios del alma. Lo peor que le puede pasar al ser humano es dejar que le roben los sueños y le mancillen su dignidad, aunque deba defenderlos con la vida…
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¿Qué tan hondo es el mar?
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on 6/7/2007 17:18:21 (216 Lecturas)
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Domingo Ramos A. Cuando conocí el mar quedé asombrado; poseído por una fuerte emoción que a penas me dejaba respirar, impidiéndome correr hacia las olas, que extendían su sábanas blancas sobre la arena… Tanta agua que iba y volvía sin desbordarse me llenaba de secretos temores…“El mar encierra peligros: nunca se sabe su profundidad, es salado y hace llorar, es traicionero, nos roba las joyas, alberga mil bocas hambrientas y no hay que meterse muy adentro porque nos podemos ahogar”- me habían dicho. Pero ¿cuán hondo sería aquel monstruo acuoso que bramaba en las arenas sin atreverse a tocar tierra firme?
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Robles de Sabana
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on 5/6/2007 19:53:12 (189 Lecturas)
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Domingo Ramos ROBLES DE SABANA Ya los robles de sabana florecieron, visten rosa. Esperan ya tus pisadas de gacela cadenciosa y, para tu andar de reina, han preparado su alfombra... Nadie les dijo que tú, ya no volverías conmigo. Nadie les contó que tú, ya no juntarías más flores Yo no volví por allá. Ninguna voz los previno.
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El Diezmo
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on 15/3/2007 1:57:34 (176 Lecturas)
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El diezmo Domingo Ramos A. Desde siempre, muy antes de nuestra era, los pueblos han pagado tributos a los reyes, amos y gobernantes. Y siempre los recaudadores han sido mal vistos, porque pareciera injusto que los obreros deban ofrecer al jefe o soberano, parte del fruto ganado con el sudor de la frente. Roma exigía a las provincias lo mejor de sus productos y lo mismo hizo Carlo Magno en el Sacro Impero Romanorum Cristianorum, donde los impuestos eran tan altos que muchos terminaban “donando” sus tierras al imperio y la iglesia, a cambio de permanecer en ellas como invitados.
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